Hoy en día, el mentir es considerado un pecado, y hasta un crimen, ¡pero la biblia está repleta de mentiras! ¿Quién fue el primer mentiroso de la historia? ¡El mismísimo dios! Si no me crees, lee los siguientes pasajes:


Génesis


2:16 Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer;


2:17 mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.


       Adán y Eva comieron del árbol del conocimiento y no murieron. ¿Por qué les dijo dios que morirían si él sabía que eso no pasaría? Estaba tratando de amedrentarlos con algo de lo que ellos no tenían conciencia aún, la muerte.


       Ellos eran, supuestamente, las primeras personas en la tierra, y nunca habían presenciado tal evento, ¿Por qué habrían de tener miedo? ¿Acaso dios no lo sabía?


       La “religión perfecta” fue fundada en mentiras.


       Mas las mentiras no pararon ahí. Lean el siguiente pasaje:


Génesis


4:9 Y Jehová dijo a Caín: ¿Dónde está Abel tu hermano? Y él respondió: No sé. ¿Soy yo acaso guarda de mi hermano?


       Aquí está el segundo mentiroso, Caín. Sí. Caín no solamente fue el primer homicida, también fue el primer humano mentiroso. Fingió no saber donde estaba Abel ¡cuando lo acababa de matar! ¿Cómo puede decir la iglesia católica que el mentir es un pecado si su propio dios y su tercer hijo pusieron el ejemplo? ¿Es acaso esa la razón por la cual ellos siguen mintiendo hasta hoy en día?


       Según la biblia de Constantino, dios creó a la humanidad, pero escogió solamente a un pueblo para llamarlo suyo, el hebreo. Le habló a Abram, el fundador de ese pueblo, y le prometió que levantaría una gran nación de su descendencia:


Génesis


12:1 Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré.


12:2 Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición.


12:3 Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.


       Así, Yahvé o Jehová envió a Abram a Canaán, donde iba a fundar su nación, pero ¡ya ha-bía una nación allí! Así que Abram no pudo tomar posesión de la tierra a la que fue enviado. ¿Fue esa otra mentira?


       Ante todo, ¿por qué Yahvé o Jehová prometió darle a Abram un pedazo de tierra que ya estaba ocupada? ¿Acaso no lo sabía? Antes de enviarlo, debió haberla desocupado. De la misma forma que se le apareció a Abram, debió haberse presentado ante el rey de los cananeos para decirle que se fueran porque su hijo favorito iba a tomar posesión del lugar.


       Pero eso es lo que me molesta de Yahvé o Jehová. Toma decisiones que afectan a otros, pero prefiere no comunicárselas. Cuando decidió terminar con todas la criaturas vivientes de la tierra porque habían pecado en su contra; ¿les comunicó a todos sus planes? No. Decidió hablar solamente con uno, Noé. Yahvé o Jehová tenía la habilidad de hablar a multitudes, mas él escogió hablar sólo con una persona.


       Cuando destruyó Sodoma y Gomorra, no se apareció en una nube a decirle a toda la congregación, “Oigan pecadores, dejen de hacer orgías o los desintegraré junto con todo lo que han construido aquí.” Estoy seguro que le habrían obedecido. Pero en lugar de hacer eso, envió algunos emisarios. La gente ni siquiera sabía que los había enviado. ¿Por qué habrían de escucharles?


       Y aquí está otra vez, haciéndole promesas a Abram sin avisarles a los que van a resultar afectados. Con razón no pudo cumplir esa promesa.

Poco después de la llegada de Abram a Canaán:


Génesis


12:10 Hubo entonces hambre en la tierra, y descendió Abram a Egipto para morar allá; porque era grande el hambre en la tierra.


       Yahvé o Jehová envió a Abram a Canaán, ¡y lo recibió con una hambruna! ¡El todopoderoso no podía enviar cosechas o caza para la persona que él mismo había ungido! No puedo creerlo. Su solución al problema fue enviar a Abram a Egipto.


       Le dijo a Abram que fuera a la nación del Nilo, pero se le olvidó decirle a los egipcios que Abram iba a ir. ¿Qué tan difícil podía eso haber sido? Tenía todos los medios para hacerlo: ángeles, sueños, etc. Sin embargo, nunca le advirtió al faraón de la llegada de su hijo favorito. Debido a que dios no hizo lo obvio, Abram tuvo que MENTIR para salvar su vida. ¿No podía Yahvé o Jehová con todo su poder, protegerlo?


Génesis


12:11 Y aconteció que cuando estaba para entrar en Egipto, dijo a Sarai su mujer: He aquí, ahora conozco que eres mujer de hermoso aspecto;


12:12 y cuando te vean los egipcios, dirán: Su mujer es; y me matarán a mí, y a ti te reservarán la vida.


12:13 Ahora, pues, di que eres mi hermana, para que me vaya bien por causa tuya, y viva mi alma por causa de ti.


12:14 Y aconteció que cuando entró Abram en Egipto, los egipcios vieron que la mujer era hermosa en gran manera.


12:15 También la vieron los príncipes de Faraón, y la alabaron delante de él; y fue llevada la mujer a casa de Faraón.


       Ahora podemos ver por qué los obispos de Nicea no tuvieron ningún empacho al recurrir a la mentira. Abram, el padre fundador de la nueva religión de Constantino, había hecho lo mismo, aunque al principio no lo hizo para ganar dinero y poder, sino para salvar su vida. Si la religión católica es tan perfecta, ¿por qué sus fundadores recurrieron a la mentira para poder crearla?


       Pero parece ser que el pecado más grande de Abram no fue el mentir:


Génesis


12:16 E hizo bien a Abram por causa de ella; y él tuvo ovejas, vacas, asnos, siervos, criadas, asnas y camellos.


       ¡Abram intercambió a su esposa por ganado y sirvientes! ¿En qué lo convierte eso? ¡En el primer proxeneta de la historia! Obtuvo ganancias de la relación sexual de su esposa con el faraón. ¿Por qué el elegido de dios tuvo que corromper a su esposa para obtener riqueza? Y a dios le pareció bien, porque no lo reprimió. En lugar de eso, castigó al faraón:


Génesis


12:17 Mas Jehová hirió a Faraón y a su casa con grandes plagas, por causa de Sarai mujer de Abram.


       Parece ser que dios no sólo usó a Moisés para traer plagas a Egipto, también usó a Abram. ¿Podría ser posible que esas plagas fueran un acontecimiento común en el antiguo Egipto, y que los levitas simplemente decían que su dios las producía?


       Continuemos leyendo:


Génesis


12:18 Entonces Faraón llamó a Abram, y le dijo: ¿Qué es esto que has hecho conmigo? ¿Por qué no me declaraste que era tu mujer?


12:19 ¿Por qué dijiste: Es mi hermana, poniéndome en ocasión de tomarla para mí por mujer? Ahora, pues, he aquí tu mujer; tómala, y vete.


12:20 Entonces Faraón dio orden a su gente acerca de Abram; y le acompañaron, y a su mujer, con todo lo que tenía.


       No tiene sentido. La victima de la mentira es castigada, y el mentiroso es recompensado. No solamente vive, sino que también se queda con el ganado, los sirvientes y su esposa.


       Gracias a la riqueza que Abram obtuvo del trato, tenía ahora los recursos para comenzar su nueva vida:


Génesis


13:2 Y Abram era riquísimo en ganado, en plata y en oro.


       Las recompensas para Abram no pararon ahí.


Génesis


15:18 En aquel día hizo Jehová un pacto con Abram, diciendo: A tu descendencia daré esta tierra, desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Éufrates;


15:19 la tierra de los ceneos, los cenezeos, los admoneos,


15:20 los heteos, los ferezeos, los refaítas,


15:21 los amorreos, los cananeos, los gergeseos y los jebuseos.


       Dios le dio toda la tierra desde Egipto hasta Babilonia.


       Después de esa promesa (Abraham, su nombre había sido cambiado para entonces) trató de utilizar la misma estratagema en Gerar, la estratagema que le había funcionado en Egipto.


Génesis


20:1 De allí partió Abraham a la tierra del Neguev, y acampó entre Cades y Shur, y habitó como forastero en Gerar.


20:2 Y dijo Abraham de Sara su mujer: Es mi hermana. Y Abimelec rey de Gerar envió y tomó a Sara.


       Afortunadamente para Sara, ¿o es Saraí?, la esposa de Abraham, Abimelec no se acostó con ella. Tuvo un sueño a través del cual dios le dijo que Sara no era hermana de Abraham, sino su esposa. Cuando Abimelec confrontó a Abraham, éste le explicó que Sara era realmente su hermana. Ella era, le explicó, hija de su padre, pero no de su madre. En otras palabras, ¡era su media hermana! ¿No es eso incesto? Ahora Abraham no tiene la excusa de que no hay más personas. ¿Qué le pasa a los hebreos? Prefieren casarse con sus propias hermanas a casarse con mujeres de otro clan.


       Está claro que Yahvé o Jehová puede hablar a los reyes en sueños. ¿Por qué no le dijo, “Además, desocupa esta tierra porque Abraham va a tomar posesión de ella?” Pero no lo hizo. Sólo le dijo que no se acostara con Sara.



       Por extraño que parezca, la media mentira de Abraham funcionó. Leamos los siguientes pasajes:


Génesis


20:14 Entonces Abimelec tomó ovejas y vacas, y siervos y siervas, y se los dio a Abraham, y le devolvió a Sara su mujer.


20:15 Y dijo Abimelec: He aquí mi tierra está delante de ti; habita donde bien te parezca.


20:16 Y a Sara dijo: He aquí he dado mil monedas de plata a tu hermano; mira que él te es como un velo para los ojos de todos los que están contigo, y para con todos; así fue vindicada.


       Abraham fue recompensado una vez más por hacer lo incorrecto. Su fortuna se duplicó.


       La mentira le funcionó al padre, así que ¿por qué no funcionaría para el hijo? Isaac, el hijo de Abraham, hizo exactamente lo mismo:


Génesis


26:6 Habitó, pues, Isaac en Gerar.


26:7  Y los hombres de aquel lugar le preguntaron acerca de su mujer; y él respondió: Es mi hermana; porque tuvo miedo de decir: Es mi mujer; pensando que tal vez los hombres del lugar lo matarían por causa de Rebeca, pues ella era de hermoso aspecto.


       Esta vez, el rey de Gerar no le creyó. Le dijo a sus hombres que no tocara a Rebeca, y no le dio a Isaac nada. Sin embargo, dios sí lo recompensó:


Génesis


26:12 Y sembró Isaac en aquella tierra, y cosechó aquel año ciento por uno; y le bendijo Jehová.


       ¿Por qué esta familia sigue siendo recompensada por dios a pesar de hacer lo malo? Entiendo que necesitaban dinero, mucho dinero, para fundar una nación, pero ¿no podía Yahvé o Jehová, con todo su poder, proveerlos de otra manera? Se supone que la biblia enseña cosas buenas, y hasta donde yo sé, mentir y prostituir no lo son.


       El mentir y el engañar no pararon ahí. Cuando Isaac estaba a punto de morir, habló con su hijo Esaú, su primogénito:


Génesis


27:2 Y él dijo: He aquí ya soy viejo, no sé el día de mi muerte.

 

27:3 Toma, pues, ahora tus armas, tu aljaba y tu arco, y sal al campo y tráeme caza;


27:4 y hazme un guisado como a mí me gusta, y tráemelo, y comeré, para que yo te bendiga antes que muera.


27:5 Y Rebeca estaba oyendo, cuando hablaba Isaac a Esaú su hijo; y se fue Esaú al campo para buscar la caza que había de traer.


27:6 Entonces Rebeca habló a Jacob su hijo, diciendo: He aquí yo he oído a tu padre que hablaba con Esaú tu hermano, diciendo:


27:7 Tráeme caza y hazme un guisado, para que coma, y te bendiga en presencia de Jehová antes que yo muera.


27:8 Ahora, pues, hijo mío, obedece a mi voz en lo que te mando.


27:9 Ve ahora al ganado, y tráeme de allí dos buenos cabritos de las cabras, y haré de ellos viandas para tu padre, como a él le gusta;


27:10 y tú las llevarás a tu padre, y comerá, para que él te bendiga antes de su muerte.


27:11 Y Jacob dijo a Rebeca su madre: He aquí, Esaú mi hermano es hombre velloso, y yo lampiño.


27:12 Quizá me palpará mi padre, y me tendrá por burlador, y traeré sobre mí maldición y no bendición.


27:13 Y su madre respondió: Hijo mío, sea sobre mí tu maldición; solamente obedece a mi voz y vé y tráemelos.


27:14 Entonces él fue y los tomó, y los trajo a su madre; y su madre hizo guisados, como a su padre le gustaba.


27:15 Y tomó Rebeca los vestidos de Esaú su hijo mayor, los preciosos, que ella tenía en casa, y vistió a Jacob su hijo menor;


27:16 y cubrió sus manos y la parte de su cuello donde no tenía vello, con las pieles de los cabritos;


27:17 y entregó los guisados y el pan que había preparado, en manos de Jacob su hijo.


27:18 Entonces éste fue a su padre y dijo: Padre mío. E Isaac respondió: Heme aquí; ¿quién eres, hijo mío?


27:19 Y Jacob dijo a su padre: Yo soy Esaú tu primogénito; he hecho como me dijiste: levántate ahora, y siéntate, y come de mi caza, para que me bendigas.


27:20 Entonces Isaac dijo a su hijo: ¿Cómo es que la hallaste tan pronto, hijo mío? Y él respondió: Porque Jehová tu Dios hizo que la encontrase delante de mí.


27:21 E Isaac dijo a Jacob: Acércate ahora, y te palparé, hijo mío, por si eres mi hijo Esaú o no.


27:22 Y se acercó Jacob a su padre Isaac, quien le palpó, y dijo: La voz es la voz de Jacob, pero las manos, las manos de Esaú.


27:23 Y no le conoció, porque sus manos eran vellosas como las manos de Esaú; y le bendijo.


27:24 Y dijo: ¿Eres tú mi hijo Esaú? Y Jacob respondió: Yo soy.


27:25 Dijo también: Acércamela, y comeré de la caza de mi hijo, para que yo te bendiga; y Jacob se la acercó, e Isaac comió; le trajo también vino, y bebió


27:26 Y le dijo Isaac su padre: Acércate ahora, y bésame, hijo mío.


27:27 Y Jacob se acercó, y le besó; y olió Isaac el olor de sus vestidos, y le bendijo, diciendo: Mira, el olor de mi hijo, Como el olor del campo que Jehová ha bendecido;


27:28 Dios, pues, te dé del rocío del cielo, Y de las grosuras de la tierra, Y abundancia de trigo y de mosto.

 

27:29 Sír vante pueblos, Y naciones se inclinen a ti; Sé señor de tus hermanos, Y se inclinen ante ti los hijos de tu madre. Malditos los que te maldijeren, Y benditos los que te bendijeren.


27:30 Y aconteció, luego que Isaac acabó de bendecir a Jacob, y apenas había salido Jacob de delante de Isaac su padre, que Esaú su hermano volvió de cazar.


27:31 E hizo él también guisados, y trajo a su padre, y le dijo: Levántese mi padre, y coma de la caza de su hijo, para que me bendiga.


27:32 Entonces Isaac su padre le dijo: ¿Quién eres tú? Y él le dijo: Yo soy tu hijo, tu primogénito, Esaú.


27:33 Y se estremeció Isaac grandemente, y dijo: ¿Quién es el que vino aquí, que trajo caza, y me dio, y comí de todo antes que tú vinieses? Yo le bendije, y será bendito.


27:34 Cuando Esaú oyó las palabras de su padre, clamó con una muy grande y muy amarga exclamación, y le dijo: Bendíceme también a mí, padre mío.


27:35 Y él dijo: Vino tu hermano con engaño, y tomó tu bendición.


27:36 Y Esaú respondió: Bien llamaron su nombre Jacob, pues ya me ha suplantado dos veces: se apoderó de mi primogenitura, y he aquí ahora ha tomado mi bendición. Y dijo: ¿No has guardado bendición para mí?


27:37 Isaac respondió y dijo a Esaú: He aquí yo le he puesto por señor tuyo, y le he dado por siervos a todos sus hermanos; de trigo y de vino le he provisto; ¿qué, pues, te haré a ti ahora, hijo mío?


27:38 Y Esaú respondió a su padre: ¿No tienes más que una sola bendición, padre mío? Bendíceme también a mí, padre mío. Y alzó Esaú su voz, y lloró.


       Ahora no es solamente mentir y engañar, también es robar. Jacob le robó a Esaú el derecho de heredar la riqueza de su padre y la oportunidad de ser el fundador del pueblo hebreo.


       Esta mentira y este robo no molestaron a dios. Por el contrario, estaba tan complacido que renovó la alianza que había hecho con Abraham:


Génesis


28:13 Y he aquí, Jehová estaba en lo alto de ella, el cual dijo: Yo soy Jehová, el Dios de Abraham tu padre, y el Dios de Isaac; la tierra en que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia.


28:14 Será tu descendencia como el polvo de la tierra, y te extenderás al occidente, al oriente, al norte y al sur; y todas las familias de la tierra serán benditas en ti y en tu simiente.


28:15 He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que fueres, y volveré a traerte a esta tierra; porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he dicho.


       La sarta de mentiras continúa y continúa.


Génesis


29:18 Y Jacob amó a Raquel, y dijo: Yo te serviré siete años por Raquel tu hija menor.


29:19 Y Labán respondió: Mejor es que te la dé a ti, y no que la dé a otro hombre; quédate conmigo.


29:20 Así sirvió Jacob por Raquel siete años; y le parecieron como pocos días, porque la amaba.


29:21 Entonces dijo Jacob a Labán: Dame mi mujer, porque mi tiempo se ha cumplido, para unirme a ella.


29:22 Entonces Labán juntó a todos los varones de aquel lugar, e hizo banquete.


29:23 Y sucedió que a la noche tomó a Lea su hija, y se la trajo; y él se llegó a ella.


29:24 dio Labán su sierva Zilpa a su hija Lea por criada.


29:25 Venida la mañana, he aquí que era Lea; y Jacob dijo a Labán: ¿Qué es esto que me has hecho? ¿No te he servido por Raquel? ¿Por qué, pues, me has engañado?


29:26 Y Labán respondió: No se hace así en nuestro lugar, que se dé la menor antes de la mayor.


29:27 Cumple la semana de ésta, y se te dará también la otra, por el servicio que hagas conmigo otros siete años.


29:28 E hizo Jacob así, y cumplió la semana de aquélla; y él le dio a Raquel su hija por mujer.


       Dejaré de escribir acerca de estas mentiras, mas no porque no haya más. Lo haré porque, de lo contrario, este capítulo nunca acabará.


       Estos son los cuentos que la iglesia católica pondera como el origen de la humanidad. Con razón Constantino y sus obispos mintieron para construir su imperio. Dios mismo recompensa a los mentirosos. Por mentir, a Abraham se le otorgó el territorio desde el Nilo hasta el Éufrates. Por hacer lo mismo, ¡a la iglesia católica se le otorgó casi la mitad del mundo!


       Ciertamente habrá algunos que argumenten que aquellos eran tiempos difíciles. La gente tenía que hacer lo que fuera necesario para sobrevivir. También dirán que Moisés no había escrito las leyes aún, o que Jesús todavía no había venido a la tierra. Digan lo que digan, Yahvé o Jehová sí sabía. Debió haber escogido un sendero diferente para que su pueblo surgiera. Pero ahora sabemos que  él no tenía poderes para hacer que las cosas sucedieran de forma apropiada. Esos poderes le fueron otorgados por los hombres que escribieron la biblia, los levitas. Esas historias son tan imperfectas porque ningún ser divino estaba detrás de ellas, sino hombres imperfectos.


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