La biblia no es un libro de historia. Sus autores no eran historiadores, sino sacerdotes que hicieron todo lo que pudieron para simular que fue creada por un ser divino, un dios supremo que descuidó a todos los otros pueblos del mundo para dedicar su tiempo a guiar exclusivamente a los hijos de Israel. Durante 1,500 años, Celoso (T.C.C. Yahvé o Jehová) se olvidó del resto de su “creación” y dedicó todo su esfuerzo a proteger a unos cuantos, los hebreos.


       Los hechos presentados en el libro sagrado de los hebreos son frecuentemente exagerados para alabar a su dios, dejando lugar a dudas y escepticismos.


       Uno de esos hechos exagerados es el número de gente que huyó de Egipto. ¿Cuántos hebreos seguían a Moisés por el desierto? Las cantidades que nos da el pentateuco tienen que ser incorrectas.


       Analizaré las cifras en el libro de números para que veas que no todo lo que está escrito en la biblia es verdad.


       Daré inicio con la siguiente pregunta: ¿Qué tan numeroso era el ejército hebreo al comienzo de su odisea?


       Se establece en el libro de números que Moisés tenía 603, 550 soldados. Veamos si realmente eran tantos. Para eso leeremos lo referente al censo que Moisés tomó en el Monte Sinaí:


Números


1:21 los contados de la tribu de Rubén fueron cuarenta y seis mil quinientos.

1:23 los contados de la tribu de Simeón fueron cincuenta y nueve mil trescientos.

1:25 los contados de la tribu de Gad fueron cuarenta y cinco mil seiscientos cincuenta.

1:27 los contados de la tribu de Judá fueron setenta y cuatro mil seiscientos.

1:29 los contados de la tribu de Isacar fueron cincuenta y cuatro mil cuatrocientos.

1:31 los contados de la tribu de Zabulón fueron cincuenta y siete mil cuatrocientos.

1:33 los contados de la tribu de Efraín fueron curenta mil quinientos.

1:35 los contados de la tribu de Manasés fueron treinta y dos mil doscientos.

1:37 los contados de la tribu de Benjamín fueron treinta y cinco mil cuatrocientos.

1:39 los contados de la tribu de Dan fueron sesenta y dos mil setecientos.

1:41 los contados de la tribu de Aser fueron cuarenta y un mil quinientos.

1:43 los contados de la tribu de Neftalí fueron cincuenta y tres mil cuatrocientos.

1:46 fueron todos los contados seiscientos tres mil quinientos cincuenta.


       Pongamos estas cifras en números:


Reuben:

46,500

Simeón:

59,300

Gad:

45,650

Judá:

74,600

Isacar:

54,400

Zebulón:

57,400

Efraín:

40,500

Manasés:

32,200

Benjamín:

35,500

Dan:

62,700

Aser:

41,500

Neftalí:

53,400

Total:

603, 550


       Según el censo en el libro de números, estos eran sólo los hombres de 20 años o mayores, en posibilidad de ir a la guerra. Con tantos soldados, tenía que ser un ejército formidable. Reiterando, no creo que el viejo testamento sea preciso. Con esos números, los hebreos habrían derrotado fácilmente a cualquier nación. Ni siquiera Saúl, el primer rey de los israelitas, tuvo tantos soldados a su disposición. Si esas cifras fueran verdaderas, significaría que en Egipto ¡vivían más de 3 millones de hebreos!


       Hagamos un cálculo a groso modo:


Soldados:

603, 550

Ancianos:

100, 000 (considerando que eran prolíficos)

Mujeres:

1, 000,000 (tenían que ser más que los hombres porque muchos de ellos tenían más de una esposa)

Adolecentes:

800, 000

Niños:

800, 000

Total:

3,303,550


       Egipto era el imperio más poderoso cuando los hebreos fueron esclavizados en su territorio, y sus números no eran mucho más grandes.


       Dudo que para el tiempo que los hebreos alcanzaron el Monte Sinaí fueran tantos. Si eran tan fuertes, ¿por qué pedirían permiso para cruzar algunas naciones? Cuando los hunos se dirigían a Roma, no esperaron a obtener el permiso de nadie para cruzar alguna ciudad o pueblo. Simplemente incursionaban en ellos, y al siguiente pueblo se iban.


       Leamos lo que Moisés hizo cuando querían pasar por ciertos lugares:


Números


20:14 Envió Moisés embajadores al rey de Edom desde Cades, diciendo: Así dice Israel tu hermano: Tú has sabido todo el trabajo que nos ha venido;


20:15 cómo nuestros padres descendieron a Egipto, y estuvimos en Egipto largo tiempo, y los egipcios nos maltrataron, y a nuestros padres;


20:16 y clamamos a Jehová, el cual oyó nuestra voz, y envió un ángel, y nos sacó de Egipto; y he aquí estamos en Cades, ciudad cercana a tus fronteras.


20:17 Te rogamos que pasemos por tu tierra. No pasaremos por labranza, ni por viña, ni beberemos agua de pozos; por el camino real iremos, sin apartarnos a diestra ni a siniestra, hasta que hayamos pasado tu territorio.


20:18 Edom le respondió: No pasarás por mi país; de otra manera, saldré contra ti armado.


20:19 Y los hijos de Israel dijeron: Por el camino principal iremos; y si bebiéremos tus aguas yo y mis ganados, daré el precio de ellas; déjame solamente pasar a pie, nada más.


20:20 Pero él respondió: No pasarás. Y salió Edom contra él con mucho pueblo, y mano fuerte.


20:21 No quiso, pues, Edom dejar pasar a Israel por su territorio, y se desvió Israel de él.


20:22 Y partiendo de Cades los hijos de Israel, toda aquella congregación, vinieron al monte de Hor.


       ¡Moisés tenía 603,550 soldados y tenía que suplicar para pasar por Edom! Estoy seguro que el rey de Edom no tenía más de 10,000 soldados. Si suplicaron, no tenían tantos soldados como la biblia presume que tenían.


       Antes del incidente en Edom, Moisés trató de tomar posesión de la tierra prometida.


       Leamos lo que hizo:


Números


13:1 Y Jehová habló a Moisés, diciendo:


13:2 Envía tú hombres que reconozcan la tierra de Canaán, la cual yo doy a los hijos de Israel; de cada tribu de sus padres enviaréis un varón, cada uno príncipe entre ellos.


13:17 Los envió, pues, Moisés a reconocer la tierra de Canaán, diciéndoles: Subid de aquí al Neguev, y subid al monte,


13:18 y observad la tierra cómo es, y el pueblo que la habita, si es fuerte o débil, si poco o numeroso;


13:19 cómo es la tierra habitada, si es buena o mala; y cómo son las ciudades habitadas, si son campamentos o plazas fortificadas;


13:20 y cómo es el terreno, si es fértil o estéril, si en él hay árboles o no; y esforzaos, y tomad del fruto del país. Y era el tiempo de las primeras uvas.


       Primero, Celoso (T.C.C. Yahvé o Jehová) instruyó a Moisés que enviara 12 espías para recabar información acerca de la tierra prometida, Canaán. ¿Por qué tenía que hacer eso? ¿Acaso el supremo creador de la tierra no sabía lo que había en ella? Podía realizar toda clase de milagros, ¡pero no podía colectar inteligencia! Eso es realmente extraño.


       Pero continuemos:


Números


13:25 Y volvieron de reconocer la tierra al fin de cuarenta días.


13:26 Y anduvieron y vinieron a Moisés y a Aarón, y a toda la congregación de los hijos de Israel, en el desierto de Parán, en Cades, y dieron la información a ellos y a toda la congregación, y les mostraron el fruto de la tierra.


13:27 Y les contaron, diciendo: Nosotros llegamos a la tierra a la cual nos enviaste, la que ciertamente fluye leche y miel; y este es el fruto de ella.


13:28 Mas el pueblo que habita aquella tierra es fuerte, y las ciudades muy grandes y fortifica

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das; y también vimos allí a los hijos de Anac.


13:29 Amalec habita el Neguev, y el heteo, el jebuseo y el amorreo habitan en el monte, y el cananeo habita junto al mar, y a la ribera del Jordán.


13:30 Entonces Caleb hizo callar al pueblo delante de Moisés, y dijo: Subamos luego, y tomemos posesión de ella; porque más podremos nosotros que ellos.


13:31 Mas los varones que subieron con él, dijeron: No podremos subir contra aquel pueblo, porque es más fuerte que nosotros.


13:32 Y hablaron mal entre los hijos de Israel, de la tierra que habían reconocido, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra que traga a sus moradores; y todo el pueblo que vimos en medio de ella son hombres de grande estatura.


13:33 También vimos allí gigantes, hijos de Anac, raza de los gigantes, y éramos nosotros, a nuestro parecer, como langostas; y así les parecíamos a ellos.


14:1 Entonces toda la congregación gritó, y dio voces; y el pueblo lloró aquella noche.


14:2 Y se quejaron contra Moisés y contra Aarón todos los hijos de Israel; y les dijo toda la multitud: ¡Ojalá muriéramos en la tierra de Egipto; o en este desierto ojalá muriéramos!


14:3 ¿Y por qué nos trae Jehová a esta tierra para caer a espada, y que nuestras mujeres y nuestros niños sean por presa? ¿No nos sería mejor volvernos a Egipto?


14:4 Y decían el uno al otro: Designemos un capitán, y volvámonos a Egipto.


       Diez de los doce espías consideraron que cualquiera de las naciones establecidas en la tierra prometida era más fuerte que ellos. De hecho, debido a eso, no estaban dispuestos a pelear. Preferían regresar a Egipto. Si hubieran sido tantos como dice la biblia, habrían tenido más confianza, mas todos querían volver a Egipto. Preferían ser esclavos a pelear.


       ¿Sería acaso que Moisés les mintió? Esa actitud de los hebreos me dice que esperaban algo diferente. Tal vez Moisés les contó de la tierra prometida, y ellos pensaron que, porque les había sido prometida, estaría libre para que ellos la tomaran. Pero cuando vieron a otras personas viviendo allí, y se dieron cuenta que tenían que matar o morir para tomar posesión de ella, les dio miedo. Sé que en los dos años de deambular por el desierto no tuvieron oportunidad de entrenar para la guerra. Este miedo me confirma que no eran 603,550 soldados con los que contaba Moisés. Es otra hipérbola de la biblia.


       Pero eso no es todo:


Números


14:10 Entonces toda la multitud habló de apedrearlos.


       La frustración que muestran confirma mi teoría de que Moisés les mintió. No sólo querían regresar a Egipto, ¡estaban dispuestos a lapidarlo, junto con Aarón! Al darse cuenta que las cosas no eran como se las habían pintado, se convirtieron en una muchedumbre violenta. Esa actitud de los hebreos es lo que me hace dudar de la veracidad de lo dicho en la biblia. Según el pentateuco, acababan de ver a Moisés realizar grandes proezas; no obstante, estaban dispuestos a matarlo. ¡No le temían! Debieron haber sido el pueblo antiguo más valiente de la historia.


       O tal vez no, simplemente sabían que Moisés no tenía poderes  especiales. Por eso no le temían. De hecho, Moisés y Aarón tuvieron que suplicar por sus vidas:


Números


14:5 Entonces Moisés y Aarón se postraron sobre sus rostros delante de toda la multitud de la congregación de los hijos de Israel.


       Allí estaban, de rodillas, suplicando que no los mataran. Va haber algunos que digan que no estaban suplicando, sino orándole a Celoso (T.C.C. Yahvé o Jehová) mas eso es poco probable.


       Cuando Moisés quería hablar con él, entraba al arca de la alianza. En esta instancia, le estaba rogando a la congregación que le respetara la vida.


       Reitero. Si Moisés podía hacer los milagros que dicen que hacía, ¿por qué no creó un escudo protector para evitar las piedras? Ahora sabemos que no podía hacer nada de eso.


       La tora hebrea dice que antes de regresar al Mar Rojo, los hebreos trataron de conquistar la tierra prometida.


Números


14:44 Sin embargo, se obstinaron en subir a la cima del monte; pero el arca del pacto de Jehová, y Moisés, no se apartaron de en medio del campamento.


14:45 Y descendieron el amalecita y el cananeo que habitaban en aquel monte, y los hirieron y los derrotaron, persiguiéndolos hasta Horma.


       Los hebreos fueron derrotados, supuestamente porque Celoso (T.C.C. Yahvé o Jehová) los había abandonado por murmurar en su contra. ¿Fue esa la verdadera razón? Por supuesto que no. Los derrotaron porque estaban mal organizados, sin entrenamiento para la guerra y no eran muy numerosos.


           Números dice que vagaron en el desierto durante 40 años como castigo impuesto por dios por revelarse en su contra:


Números


14:33 Y vuestros hijos andarán pastoreando en el desierto cuarenta años, y ellos llevarán vuestras rebeldías, hasta que vuestros cuerpos sean consumidos en el desierto.


       Los hebreos anduvieron errantes en el desierto 40 años, no por el castigo de Celoso (T.C.C. Yahvé o Jehová). Eso fue lo que los levitas escribieron para explicar el hecho de que sus hermanos no hubieran podido  tomar posesión de “su tierra”. La verdadera razón es que 40 años fue lo que necesitaron para reagruparse, organizarse y entrenar para la guerra.


       La primera vez que llegaron a la tierra prometida, suplicaban permiso para pasar. Si hubieran estado bien organizados, bien entrenados y hubieran sido tan numerosos, ¿habrían hecho esto? No. No lo habrían hecho. Si lo hicieron fue porque no tenían otra opción. De hecho, tuvieron que regresar.


       Ahora veamos su actitud después de 40 años de entrenamiento:


Deuteronomio

 

2:30 Mas Sehón rey de Hesbón no quiso que pasásemos por el territorio suyo; porque Jehová tu Dios había endurecido su espíritu, y obstinado su corazón para entregarlo en tu mano, como hasta hoy.


2:31 Y me dijo Jehová: He aquí yo he comenzado a entregar delante de ti a Sehón y a su tierra; comienza a tomar posesión de ella para que la heredes.


2:32 Y nos salió Sehón al encuentro, él y todo su pueblo, para pelear en Jahaza.


2:33 Mas Jehová nuestro Dios lo entregó delante de nosotros; y lo derrotamos a él y a sus hijos, y a todo su pueblo.


2:34 Tomamos entonces todas sus ciudades, y destruimos todas las ciudades, hombres, mujeres y niños; no dejamos ninguno.


2:35 Solamente tomamos para nosotros los ganados, y los despojos de las ciudades que habíamos tomado.


       Cuarenta años más tarde, los hebreos no pedían permiso ni daban la vuelta. Estaban dispuestos a pelear. ¿Era realmente porque Celoso (T.C.C. Yahvé o Jehová) los había perdonado, y ahora estaba intercediendo a su favor? Claro que no. Querían pelear porque sabían que eran lo suficientemente fuertes para salir victoriosos.


       Leamos su siguiente victoria:


Deuteronomio


3:1 Volvimos, pues, y subimos camino de Basán, y nos salió al encuentro Og rey de Basán para pelear, él y todo su pueblo, en Edrei.


3:2 Y me dijo Jehová: No tengas temor de él, porque en tu mano he entregdo a él y a todo su pueblo, con su tierra; y harás con él como hiciste con Sehón rey amorreo, que habitaba en Hesbón.


3:3 Y Jehová nuestro Dios entregó también en nuestra mano a Og rey de Basán, y a todo su pueblo, al cual derrotamos hasta acabar con todos.


3:4 Y tomamos entonces todas sus ciudades; no quedó ciudad que no les tomásemos; sesenta ciudades, toda la tierra de Argob, del reino de Og en Basán.


3:5 Todas estas eran ciudades fortificadas con muros altos, con puertas y barras, sin contar otras muchas ciudades sin muro.


3:6 las destruimos, como hicimos a Sehón rey de Hesbón, matando en toda ciudad a hombres, mujeres y niños.


       ¿No es al menos sospechoso que cuando los hebreos ganaban era porque Celoso (T.C.C. Yahvé o Jehová) estaba de su lado, y cuando perdían era porque habían pecado en contra de él? Para mí lo es. Celoso (T.C.C. Yahvé o Jehová) aborrece matar. No matarás. ¿Recuerdas? ¿Por qué los deja matar a todos los habitantes de alguna ciudad solo porque está contento con ellos? La verdad es que Celoso (T.C.C. Yahvé o Jehová) no tenía nada que ver con esas victorias. Ganaban porque estaban en mejor forma que sus enemigos. Lo sabían y no estaban dispuestos a regresar una vez más.


       Cuando Josué pensó que estaban listos para tomar Canaán, dio el golpe letal:


Josué


6:20 Entonces el pueblo gritó, y los sacerdotes tocaron las bocinas; y aconteció que cuando el pueblo hubo oído el sonido de la bocina, gritó con gran vocerío, y el muro se derrumbó. El pueblo subió luego a la ciudad, cada uno derecho hacia adelante, y la tomaron.


6:21 Y destruyeron a filo de espada todo lo que en la ciudad había; hombres y mujeres, jóvenes y viejos, hasta los bueyes, las ovejas, y los asnos.


       Ahora hasta las paredes tienen miedo. Los gritos y el sonido de las trompetas son suficientes para hacerlas caer. Si dios podía hacer eso, ¿por qué no lo hizo antes? Oh, se me olvidaba. Celoso (T.C.C. Yahvé o Jehová) estaba enojado con ellos, así que no quería hacerlo.


       Nada de eso. Los hebreos lo podían hacer ahora porque eran realmente fuertes, tan fuertes que los habitantes de Jericó no pudieron hacer nada para evitar su aniquilación. ¿Acaso los hebreos tenían un permiso especial para infringir el sexto mandamiento, no matarás? No. No necesitaban ningún permiso. No estaban matando a sus hermanos, sino a sus enemigos. Estaban en una misión: obtener un pedazo de tierra donde pudieran empezar su nación y adorar a su dios.


       Tal vez Moisés les mintió para convencerlos de que huyeran, pero una vez allá, estaban determinados a conquistar, porque regresar a Egipto ya no era una alternativa viable para ellos.


       Considero que 603,550 soldados son demasiados para el naciente ejército hebreo. Los levitas, una vez más, están exagerando. Tomando en cuenta que Hai tenía 12,000 habitantes, eso significaría que su ejército estaría compuesto de 4, 000 soldados aproximadamente. Jericó tenía que haber tenido menos soldados porque era la ciudad-estado más débil. Si contamos las ciudades que Josué derrotó, 31, y hacemos un promedio de soldados a groso modo, 5,000, podemos concluir que había 155,000 soldados en todos los reinos. Considerando que Josué y su ejército no se enfrentaron a ellos al mismo tiempo, puedo decir que Josué tenía 75,000 soldados, a lo mucho. ¡Y eso fue 40 años más tarde!


       Cuando Moisés rogaba para que lo dejaran pasar, no debió haber tenido más de 10,000 mal entrenados y mal nutridos soldados. Los datos de la biblia no siempre son correctos.


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