Todos los cristianos piensan que Yeshua –T.C.C. Jesús– vino a salvarnos a todos. Dicen que no importa quién seas; tú puedes salvarte si abres tu corazón a Yeshua –T.C.C. Jesús, el hijo de dios. El problema es que ellos simplemente están repitiendo lo que sus pastores o sacerdotes les dicen. Si vas a la fuente directa, el mismísimo Yeshua –T.C.C. Jesús, no estarías tan seguro de que vino a salvarnos a todos.

         

       Leamos algunos pasajes donde las palabras de Yeshua –T.C.C. Jesús– se citan:


Mateo


10:5 A estos doce envió Jesús, y les dio instrucciones, diciendo: Por camino de gentiles no vayáis, y en ciudad de samaritanos no entréis,


10:6 sino id antes a las ovejas perdidas de la casa de Israel.


15:23 Pero Jesús no le respondió palabra. Entonces acercándose sus discípulos, le rogaron, diciendo: Despídela, pues da voces tras nosotros.


15:24 El respondiendo, dijo: No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel.


Juan


17:9 Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me diste; porque tuyos son,

         

       Sé que habrá aquellos que digan que tomé las palabras fuera de contexto, pero no es así. El propio Yeshua –T.C.C. Jesús– le está ordenado a sus discípulos que no vayan por los caminos de los gentiles, y te recordaré quienes son los gentiles. Somos todos aquellos no judíos que habitamos la tierra. También se nos llama incircuncisos, paganos o extranjeros.

         

       Pero Yeshua –T.C.C. Jesús– no se contentaba con llamarnos gentiles. También usó una metáfora muy peculiar para referirse a nosotros:


Mateo


15:25 Entonces ella vino y se postró ante él, diciendo: ¡Señor, socórreme!


15:26 Respondiendo él, dijo: No está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos.


Marcos


7:26 La mujer era griega, y sirofenicia de nación; y le rogaba que echase fuera de su hija al demonio.


7:27 Pero Jesús le dijo: Deja primero que se sacien los hijos, porque no está bien tomar el pan de los hijos y echarlo a los perrillos.

         

       En esta “hermosa” metáfora, los poderes curativos de Yeshua –T.C.C. Jesús– son el pan, y los gentiles, los incircuncisos, los paganos o extranjeros somos los perrillos. Es pertinente hacer notar que la versión en español trató de suavizar la comparación, traduciendo “perrillos”, cuando en realidad dice PERROS.  ¿Todavía piensas que vino a salvarte, Perro?

         

       Es verdad que después de esa respuesta, los autores de los evangelios hacen que Yeshua –T.C.C. Jesús– sane a la hija de la mujer gentil, pero ahora sabemos que Yeshua –T.C.C. Jesús– realmente no podía sanar a nadie. Fueron los autores los que lo hicieron doctor.  

         

       Así que, antes de creer lo que te dicen los predicadores de tu iglesia; lee la biblia. Tal vez encuentres cosas que no son tan placenteras.


       Yeshua –T.C.C. Jesús– no vino a salvar al mundo. Como él mismo lo dijo, vino a salvar a las ovejas perdidas de la casa de Israel. ¿Por qué solamente a las ovejas perdidas? Porque esa era la gente que iba a ser más fácil de convencer para que formaran el ejército que pensaba levantar en contra de la ocupación romana. Él buscaba a los pecadores, pero contrario a lo que la gente piensa hoy, no era para salvar sus almas, esa ha sido una estrategia de todos los líderes militares para agenciarse soldados. Van a las cárceles y liberan a los presos. Cuando Yeshua –T.C.C. Jesús– habla de reclutar a los pecadores, se refiere a los criminales que al ser liberados de sus culpas se sienten comprometidos con quien los exime. Por eso su dicho de que al que más se le perdona, más agradece.


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