Celoso (T.C.C. Yahvé o Jehová) es un dios egocéntrico. Quiere la atención absoluta de sus hijos. Está dispuesto a ir al extremo de matarlos, o al menos venderlos como esclavos, para castigarlos por ser desleales al adorar a otros dioses.


       Pero no solamente tenía celos de los otros dioses que cohabitan con él; también tienía celos de los reyes. Algunos reyes, en tiempos antiguos, eran vistos como dioses. Algunos faraones de Egipto, por ejemplo, eran considerados como dioses encarnados. Así que él no quería que sus hijos designaran a nadie como su rey. Él quería ser dios y rey para ellos. Por eso fue que, al principio, solo les asignaba jueces. Más tarde y por enésima vez, los hijos de Israel fueron en contra de las órdenes de su dios y pidieron un rey.


       Como era de esperarse, Celoso (T.C.C. Yahvé o Jehová) se volvió loco de rabia.


       Leamos lo que dijo:


1 Samuel


8:4 Entonces todos los ancianos de Israel se juntaron, y vinieron a Ramá para ver a Samuel.


8:5 y le dijeron: He aquí tú has envejecido, y tus hijos no andan en tus caminos; por tanto, constitúyenos ahora un rey que nos juzgue, como tienen todas las naciones.


8:6 Pero no agradó a Samuel esta palabra que dijeron: Danos un rey que nos juzgue. Y Samuel oró a Jehová.


8:7 Y dijo Jehová a Samuel: Oye la voz del pueblo en todo lo que te digan; porque no te han desechado a ti, sino a mí me han desechado, para que no reine sobre ellos.


8:8 Conforme a todas las obras que han hecho desde el día que los saqué de Egipto hasta hoy, dejándome a mí y sirviendo a dioses ajenos, así hacen también contigo.


8:9 Ahora, pues, oye su voz; mas protesta solemnemente contra ellos, y muéstrales cómo les tratará el rey que reinará sobre ellos.


8:10 Y refirió Samuel todas las palabras de Jehová al pueblo que le había pedido rey.


8:11 Dijo, pues: Así hará el rey que reinará sobre vosotros: tomará vuestros hijos, y los pondrá en sus carros y en su gente de a caballo, para que corran delante de su carro;


8:12 y nombrará para sí jefes de miles y jefes de cincuentenas; los pondrá asimismo a que aren sus campos y sieguen sus mieses, y a que hagan sus armas de guerra y los pertrechos de sus carros.


8:13 Tomará también a vuestras hijas para que sean perfumadoras, cocineras y amasadoras.


8:14 Asimismo tomará lo mejor de vuestras tierras, de vuestras viñas y de vuestros olivares, y los dará a sus siervos.


8:15 Diezmará vuestro grano y vuestras viñas, para dar a sus oficiales y a sus siervos.


8:16 Tomará vuestros siervos y vuestras siervas, vuestros mejores jóvenes, y vuestros asnos, y con ellos hará sus obras.


8:17 Diezmará también vuestros rebaños, y seréis sus siervos.


8:18 Y clamaréis aquel día a causa de vuestro rey que os habréis elegido, mas Jehová no os responderá en aquel día.


8:19 Pero el pueblo no quiso oír la voz de Samuel, y dijo: No, sino que habrá rey sobre nosotros;


8:20 y nosotros seremos también como todas las naciones, y nuestro rey nos gobernará, y saldrá delante de nosotros, y hará nuestras guerras.


8:21 Y oyó Samuel todas las palabras del pueblo, y las refirió en oídos de Jehová.


8:22 Y Jehová dijo a Samuel: Oye su voz, y pon rey sobre ellos. Entonces dijo Samuel a los varones de Israel: Idos cada uno a vuestra ciudad.


       El tono y el talante de esta conversación entre Samuel y Celoso (T.C.C. Yahvé o Jehová) son muy elocuentes. Dios siente que está siendo reemplazado como el único guía de los hijos de Israel. Le dice a Samuel que les recuerde lo que los reyes le hacen a sus súbditos, esperando desanimarlos. Pero a los ancianos de Israel no les importa. Ellos querían un rey, porque necesitaban a alguien que, no solamente los juzgara, sino también:

1 Samuel


8:20 y saldrá delante de nosotros, y hará nuestras guerras.


       ¿No es eso sorprendente? Los anciano, no los jóvenes, esos que habían servido a reyes extranjeros no hacía mucho tiempo; esos que habían presenciado el surgimiento de los libertadores enviados por Celoso (T.C.C. Yahvé o Jehová)  estaban pidiendo un verdadero líder que peleara sus batallas. ¿Acaso no peleaba Celoso (T.C.C. Yahvé o Jehová) a su lado desde que salieron de Egipto? ¿No realizaba grandes obras para ayudarles a ganar batalla tras batalla? ¿No los había castigado por adorar a otros dioses? Y tan increíble como parece, aquí estaban, una vez más, desobedeciendo el mandato del dios más poderoso del mundo, pidiendo un rey que peleara sus batallas. ¿Por qué?


       Estaban pidiendo un rey, porque no había ningún dios haciendo cosas especiales para ellos. Ellos iban a la batalla, como cualquier otra nación de la región, y algunas veces mataban y otras veces morían. Se dieron cuenta que las naciones que tenían reyes eran más fuertes, porque estaban mejor organizadas. Todos los súbditos se reunían en torno a su monarca, e iban a batalla como un solo hombre.


       Por otro lado, los jueces que ellos habían tenido hasta ese entonces eran simples jefes, líderes menores cuyo poder de convocatoria era limitado. Cuando una de las tribus hebreas era atacada, no todas las 12 tribus respondían al llamado del juez. En otras, palabras, estaban divididos, en lugar de estar unidos. Todavía recordaban a Josué. La figura más cercana a un rey que habían tenido. Siempre peleaban como un solo hombre.

       

       Por eso fue que ganaron tantas batallas. Añoraban esos tiempos. Si Celoso (T.C.C. Yahvé o Jehová) había estado haciendo las extraordinarias cosas que los videntes decían que estaba haciendo por ellos, ¿habrían ellos pedido un rey; un simple mortal sin poderes? No. No lo hubieran hecho.  Sólo entonces podríamos decir que eran obstinados y tontos.


       Aún después de escuchar todas las “cosas horribles” que un rey le imponía a sus vasallos, ellos querían uno, así que Celoso (T.C.C. Yahvé o Jehová) no tuvo otra alternativa que decirle a Samuel que les designara uno, Saúl:


1 Samuel


9:2 Y tenía él un hijo que se llamaba Saúl, joven y hermoso. Entre los hijos de Israel no había otro más hermoso que él; de hombros arriba sobrepasaba a cualquiera del pueblo.


       ¿Estaban escogiendo un rey para una nación o para una fiesta de graduación? ¿Por qué tenía que ser hermoso? Celoso (T.C.C. Yahvé o Jehová) debió haber escogido a alguien que fuera fuerte, astuto y fiel a él, no un buen mozo. Pero él escogió a Saúl por su belleza y su estatura:


1 Samuel


10:23 Entonces corrieron y lo trajeron de allí; y puesto en medio del pueblo, desde los hombros arriba era más alto que todo el pueblo.


10:24 Y Samuel dijo a todo el pueblo: ¿Habéis visto al que ha elegido Jehová, que no hay semejante a él en todo el pueblo? Entonces el pueblo clamó con alegría, diciendo: ¡Viva el rey!


       Tan pronto como el pueblo hebreo tuvo a su rey, fueron a la guerra. Saúl fue capaz de reunir una enorme cantidad de soldados, 330,000. (¿No es extraño que hasta Saúl haya tenido menos soldados que Moisés?)


       Sigamos leyendo:


1 Samuel


11:8 Y los contó en Bezec; y fueron los hijos de Israel trescientos mil, y treinta mil los hombres de Judá.


       Dos años más tarde, Saúl estaba listo para ir al combate, pero Samuel, el vidente, no llegó al lugar de reunión a la hora acordada, así que Saúl hizo lo que estaba reservado sólo para los levitas:


1 Samuel


13:8 Y él esperó siete días, conforme al plazo que Samuel había dicho; pero Samuel no venía a Gilgal, y el pueblo se le desertaba.


13:9 Entonces dijo Saúl: Traedme holocausto y ofrendas de paz. Y ofreció el holocausto.


13:10 Y cuando él acababa de ofrecer el holocausto, he aquí Samuel que venía; y Saúl salió a recibirle, para saludarle.


13:11 Entonces Samuel dijo: ¿Qué has hecho? Y Saúl respondió: Porque vi que el pueblo se me desertaba, y que tú no venías dentro del plazo señalado, y que los filisteos estaban reunidos en Micmas,


13:12 me dije: Ahora descenderán los filisteos contra mí a Gilgal, y yo no he implorado el favor de Jehová. Me esforcé, pues, y ofrecí holocausto.


13:13 Entonces Samuel dijo a Saúl: Locamente has hecho; no guardaste el mandamiento de Jehová tu Dios que él te había ordenado; pues ahora Jehová hubiera confirmado tu reino sobre Israel para siempre.


13:14 Mas ahora tu reino no será duradero. Jehová se ha buscado un varón conforme a su corazón, al cual Jehová ha designado para que sea príncipe sobre su pueblo, por cuanto tú no has guardado lo que Jehová te mandó.


13:15 Y levantándose Samuel, subió de Gilgal a Gabaa de Benjamín. Y Saúl contó la gente que se hallaba con él, como seiscientos hombres.


       Saúl fue castigado por hacer una ofrenda a Celoso_ T.C.C. Yahvé o Jehová. ¿Cuál era el problema? Le había ofrecido un holocausto al dios hebreo, no a Baal o a Astarot.

       Te diré en que se equivocó. Fue elegido para realizar actos de guerra, no actos religiosos. Esos estaban reservados a los sumos sacerdotes, así que Samuel se sintió amenazado, porque la gente iba a pensar que Saúl también podía hablar con dios. Si eso pasaba, no solamente Samuel, sino todas las futuras generaciones de levitas dejarían de ser útiles, y perderían su posición como consejeros de los reyes por venir.


       Continuemos leyendo:


1 Samuel


14:47 Después de haber tomado posesión del reinado de Israel, Saúl hizo guerra a todos sus enemigos en derredor: contra Moab, contra los hijos de Amón, contra Edom, contra los reyes de Soba, y contra los filisteos; y adondequiera que se volvía, era vencedor.


14:48 Y reunió un ejército y derrotó a Amalec, y libró a Israel de mano de los que lo saqueaban.


       Saúl pudo derrotar a sus enemigos. Había unido a las tribus de Israel y tenía el control del territorio.


       Pero pecó en contra de su dios:


1 Samuel


15:1 Después Samuel dijo a Saúl: Jehová me envió a que te ungiese por rey sobre su pueblo Israel; ahora, pues, está atento a las palabras de Jehová.


15:2 Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Yo castigaré lo que hizo Amalec a Israel al oponérsele en el camino cuando subía de Egipto.


15:3 Ve, pues, y hiere a Amalec, y destruye todo lo que tiene, y no te apiades de él; mata a hombres, mujeres, niños, y aun los de pecho, vacas, ovejas, camellos y asnos.


15:4 Saúl, pues, convocó al pueblo y les pasó revista en Telaim, doscientos mil de a pie, y diez mil hombres de Judá.


15:5 Y viniendo Saúl a la ciudad de Amalec, puso emboscada en el valle.


       Aquí está Celoso (T.C.C. Yahvé o Jehová) el sanguinario, enviando al rey de Israel a aniquilar a Amalec y a todos sus súbditos. ¿Por qué? Porque no los dejaron pasar por sus tierras cuando escapaban de Egipto. ¿No matarás?


1 Samuel


15:6 Y dijo Saúl a los ceneos: Idos, apartaos y salid de entre los de Amalec, para que no os destruya juntamente con ellos; porque vosotros mostrasteis misericordia a todos los hijos de Israel, cuando subían de Egipto. Y se apartaron los ceneos de entre los hijos de Amalec.


15:7 Y Saúl derrotó a los amalecitas desde Havila hasta llegar a Shur, que está al oriente de Egipto.


15:8 Y tomó vivo a Agag rey de Amalec, pero a todo el pueblo mató a filo de espada.


       ¿Te das cuenta de cuál fue el pecado de Saúl? Les perdonó la vida a los ceneos y a Agag, rey de los hijos de Amalec. La biblia dice que Celoso (T.C.C. Yahvé o Jehová) se enojó porque Saúl y su ejército reservaron algunos animales para el holocausto, cuando él les había ordenado matar a todo los seres vivos. Pero esa no es la verdadera razón de su enojo:


       Lee los siguientes pasajes:


1 Samuel


15:32 Después dijo Samuel: Traedme a Agag rey de Amalec. Y Agag vino a él alegremente. Y dijo Agag: Ciertamente ya pasó la amargura de la muerte.


15:33 Y Samuel dijo: Como tu espada dejó a las mujeres sin hijos, así tu madre será sin hijo entre las mujeres. Entonces Samuel cortó en pedazos a Agag delante de Jehová en Gilgal.


       ¡Samuel cortó a Agag en pedacitos! Él terminó el trabajo que Saúl no pudo hacer. ¿Ves ahora que sanguinario y vengativo es tu dios? Después de estos eventos, Samuel y Celoso (T.C.C. Yahvé o Jehová) le dieron la espalda a Saúl. No podían seguir confiando en él. Era mono y alto, pero no era lo suficientemente sanguinario para ser el ungido. Así que tuvieron que escoger un hombre más apto para el trabajo.


1 Samuel


17:48 Y aconteció que cuando el filisteo se levantó y echó a andar para ir al encuentro de David, David se dio prisa, y corrió a la linea de batalla contra el filisteo.


17:49 Y metiendo David su mano en la bolsa, tomó de allí una piedra, y la tiró con la honda, e hirió al filisteo en la frente; y la piedra quedó clavada en la frente, y cayó sobre su rostro en tierra. 


17:50 Así venció David al filisteo con honda y piedra; e hirió al filisteo y lo mató, sin tener David espada en su mano.


17:51 Entonces corrió David y se puso sobre el filisteo; y tomando la espada de él y sacándola de su vaina, lo acabó de matar, y le cortó con ella la cabeza. Y cuando los filisteos vieron a su paladín muerto, huyeron.


       La decapitación de Goliat demostró que David, además de buen mozo, era lo suficientemente brutal ante los ojos del señor, así que lo escogieron para ser el siguiente rey. Mas su ascenso al trono no fue fácil. Tuvo que pelear por éste y por su vida.


       Eso es algo que no acabo de entender. Celoso (T.C.C. Yahvé o Jehová) prometió darles a los hijos de Israel un pedazo de tierra donde vivir, pero tuvieron que pelear a muerte para conseguirlo. Después escoge a David para que fuera el próximo rey, pero tiene que pelear contra Saúl, y no fue ungido hasta que los filisteos lo mataron.


       Si Celoso (T.C.C. Yahvé o Jehová) realmente despreciaba a Saúl por ser “blando”, ¿por qué no lo mató él mismo y coronó a David más pronto? Para entonces, él ya había matado a miles de personas; una más no haría ninguna diferencia. Tal vez estés pensando, “No lo mató porque Saúl era uno de los suyos.” Eso no le importó antes. ¿Te acuerdas cuando quemó a los hijos de Aarón y lapidó a Acán y después lo quemó? No le importaba entonces, ¿Por qué le iba a importar ahora?


       Te diré por qué no lo mató. Saúl surgió como rey por sí mismo. Ni Celoso (T.C.C. Yahvé o Jehová) ni Samuel lo escogieron. Era lo suficientemente carismático para ganarse la confianza de su gente, y se unieron a él porque les venía a la memoria sus victorias en los tiempos de Josué, cuando peleaban como un solo hombre. Si querían prevalecer, tenían que dejar de pelear las pequeñas batallas. Debían erigir un enorme ejército y aplastar a sus enemigos. Saúl era el hombre para lograrlo. Bajo su reinado, el país prosperó.


       Después David apareció en escena. En seguida de matar a Goliat, se volvió muy popular. Y Saúl, hombre después de todo, estaba celoso de él. Él sabía que podía destronarlo si le permitía volverse aún más popular. Así que decidió matarlo. Mas David tenía algunos seguidores que le ayudaron a escapar. Saúl se obsesionó con David. Dedicó demasiado tiempo y hombres a esa tarea que sus flancos se debilitaron. Sus adversarios aprovecharon esta circunstancia y finalmente lo derrotaron. Cuando Saúl vio que no podía escapar, prefirió suicidarse, antes de caer en manos de sus enemigos. Después, como David era el soldado más valiente y más popular, ascendió al trono sin la objeción de nadie.        


       No olvidemos que el viejo testamento se escribió mucho después de que estos eventos sucedieron. Hasta ese entonces, éstas y todas las demás historias eran pasadas de generación en generación como una tradición oral. Así que cuando llegó la hora de escribirlas, los levitas, los herederos de Moisés y autores de la biblia, decidieron condimentarla un poco. No podían hacer parecer como si su gente estuviera tomando estas decisiones por sí misma. Necesitaban que su dios tuviera el rol principal. Así que inventaron la historia de cómo Celoso (T.C.C. Yahvé o Jehová) eligió a Saúl.


       Y digo que es una historia inventada, porque Saúl era de la tribu de benjamín, la tribu perdida; la misma tribu que sodomizó a un levita y violó a su concubina; la tribu que causó la primera guerra civil hebrea; la tribu que no acudió al llamado a Mizpa; la tribu a la que los israelitas juraron no darles hijas en matrimonio.


       Citaré los pasajes en caso de que no los hayan leído:


Jueces


19:22 Pero cuando estaban gozosos, he aquí que los hombres de aquella ciudad, hombres perversos, rodearon la casa, golpeando a la puerta; y hablaron al anciano, dueño de la casa, diciendo: Saca al hombre que ha entrado en tu casa, para que lo conozcamos.


19:23 Y salió a ellos el dueño de la casa y les dijo: No, hermanos míos, os ruego que no cometáis este mal; ya que este hombre ha entrado en mi casa, no hagáis esta maldad.


19:24 He aquí mi hija virgen, y la concubina de él; yo os las sacaré ahora; humilladlas y haced con ellas como os parezca, y no hagáis a este hombre cosa tan infame.


19:25 Mas aquellos hombres no le quisieron oír; por lo que tomando aquel hombre a su concubina, la sacó; y entraron a ella, y abusaron de ella toda la noche hasta la mañana, y la dejaron cuando apuntaba el alba.


19:26 Y cuando ya amanecía, vino la mujer, y cayó delante de la puerta de la casa de aquel hombre donde su señor estaba, hasta que fue de día.


19:27 Y se levantó por la mañana su señor, y abrió las puertas de la casa, y salió para seguir su camino; y he aquí la mujer su concubina estaba tendida delante de la puerta de la casa, con las manos sobre el umbral.


19:28 El le dijo: Levántate, y vámonos; pero ella no respondió. Entonces la levantó el varón, y echándola sobre su asno, se levantó y se fue a su lugar.


19:29 Y llegando a su casa, tomó un cuchillo, y echó mano de su concubina, y la partió por sus huesos en doce partes, y la envió por todo el territorio de Israel.


20:1 Entonces salieron todos los hijos de Israel, y se reunió la congregación como un solo hombre, desde Dan hasta Beerseba y la tierra de Galaad, a Jehová en Mizpa.


20:2 Y los jefes de todo el pueblo, de todas las tribus de Israel, se hallaron presentes en la reunión del pueblo de Dios, cuatrocientos mil hombres de a pie que sacaban espada.


20:18 Luego se levantaron los hijos de Israel, y subieron a la casa de Dios y consultaron a Dios, diciendo: ¿Quién subirá de nosotros el primero en la guerra contra los hijos de Benjamín? Y Jehová respondió: Judá será el primero.


20:19 Se levantaron, pues, los hijos de Israel por la mañana, contra Gabaa.


20:20 Y salieron los hijos de Israel a combatir contra Benjamín, y los varones de Israel ordenaron la batalla contra ellos junto a Gabaa.


20:21 Saliendo entonces de Gabaa los hijos de Benjamín, derribaron por tierra aquel día veintidós mil hombres de los hijos de Israel.


21:1 Los varones de Israel habían jurado en Mizpa, diciendo: Ninguno de nosotros dará su hija a los de Benjamín por mujer.


21:2 Y vino el pueblo a la casa de Dios, y se estuvieron allí hasta la noche en presencia de Dios; y alzando su voz hicieron gran llanto, y dijeron:


21:3 Oh Jehová Dios de Israel, ¿por qué ha sucedido esto en Israel, que falte hoy de Israel una tribu?


21:4 Y al día siguiente el pueblo se levantó de mañana, y edificaron allí altar, y ofrecieron holocaustos y ofrendas de paz.


21:5 Y dijeron los hijos de Israel: ¿Quién de todas las tribus de Israel no subió a la reunión delante de Jehová? Porque se había hecho gran juramento contra el que no subiese a Jehová en Mizpa, diciendo: Sufrirá la muerte.


21:6 Y los hijos de Israel se arrepintieron a causa de Benjamín su hermano, y dijeron: Cortada es hoy de Israel una tribu.


       ¿Por qué Celoso (T.C.C. Yahvé o Jehová) escogería un rey de la tribu que lo despreció a él y a sus enseñanzas? ¿Un benjamita era el mejor hombre para el trabajo?


       Como dije antes, ni dios ni Samuel escogieron a Saúl. Celoso (T.C.C. Yahvé o Jehová) con todos sus poderes, pudo haber fácilmente vislumbrado que Saúl lo iba a traicionar. ¿Acaso no es él infalible? ¿Por qué no percibió el pecado en Saúl?


       Los primeros dos reyes surgieron sin ayuda divina. Fueron los levitas quienes agregaron los pasajes donde su dios decidía quien iba a ser el rey.


       Los levitas inventaron el pasaje donde supuestamente Saúl “peca” contra Celoso (T.C.C. Yahvé o Jehová) porque esa era la única forma de justificar que Saúl haya perdido la guerra y perecido en ella. Al ser ungido por el dios más poderoso del mundo, nadie lo hubiera derrotado; ante su muerte, no tuvieron más que inventar la ofensa y utilizar su excusa favorita: decir que perdió porque había hecho lo malo ante los ojos del señor. Una vez más. Los levitas estaban exonerando a su dios de la derrota y culpando a un hebreo.


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