Todos los judeo-cristianos conocen los diez mandamientos. Piensan que esos son los valores más importantes de la tora  hebrea. También piensan que Celoso (T.C.C. Yahvé o Jehová)  los creó para que todos los observáramos. Eso no es verdad. Esos mandamientos fueron inicialmente hechos para que fueran seguidos por los hebreos únicamente. Nunca se les dieron a los egipcios o a los cananeos, por ejemplo.


       Esa idea, también, surgió de Nicea. Fueron los obispos de Constantino quienes le dieron ese sentido.


       Analicémoslos:

Éxodo


20:3 No tendrás dioses ajenos delante de mí.


       No me sorprende que Celoso (T.C.C. Yahvé o Jehová)  escogiera ese como el primer mandamiento. Tenía que eliminar a sus rivales. Tan poderosos eran los otros dioses que él estaba muy celosos de ellos.


Éxodo


20:4 No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra.


20:5 No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, 20:6 y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.


       Todos los otros dioses eran imágenes copiadas de la naturaleza: el sol, un becerro, etc. Él quería ser diferente. Nadie debía tener idea de cómo era él. Eso lo dejaba a la imaginación de cada uno. Como siempre, la iglesia católica no observa los mandamientos de su propio dios. Representa a dios como un anciano barbado. Eso va en contra de su mandato.  


20:7 No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano.


       Celoso (T.C.C. Yahvé o Jehová) quería que su nombre fuera tan sagrado que nadie podía decirlo, excepto cuando estuviera orando.


Éxodo


20:8 Acuérdate del día de reposo para santificarlo.


20:9 Seis días trabajarás, y harás toda tu obra.


20:10 mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas.


20:11 Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó.


       Celoso (T.C.C. Yahvé o Jehová) quería que todos recordaran que creó el mundo en sólo seis días, aunque le tomó un poco más de tiempo para hacer dos tablillas de piedra.


       El propósito real detrás de este mandamiento era recordarle a los hebreos que ya no eran esclavos gracias a dios. Y como hombres libres, no tenían que trabajar todo el tiempo.


Éxodo


20:12 Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da.


       De todos los mandamientos, este es el mejor. Bien hecho Celoso (T.C.C. Yahvé o Jehová).


Éxodo


20:13 No matarás.


       Este es el mandamiento que me indicó que todos estos cuentos fueron escritos sólo para los hebreos y no para todos nosotros. Si el matar era tan malo ante los ojos de Celoso (T.C.C. Yahvé o Jehová), ¿por qué él mató a los inocentes primogénitos de Egipto? ¿Por qué dejó que Moisés matara a casi 3,000 de sus propios hijos por causa del becerro de oro que Aarón hizo?


       He aquí los ejemplos:


Levítico


10:2 Y salió fuego de delante de Jehová y los quemó, y murieron delante de Jehová.


       ¿Por qué mató a los hijos de Aarón? Los siguientes pasajes son aún más interesantes:


Números


31:1 Jehová habló a Moisés, diciendo:


31:2 Haz la venganza de los hijos de Israel contra los madianitas; después serás recogido a tu pueblo.


31:7 Y pelearon contra Madián, como Jehová lo mandó a Moisés, y mataron a todo varón.


       Celoso (T.C.C. Yahvé o Jehová) buscó venganza, y todos piensan que es pío. Y los hijos de Israel mataron a todo varón. Eso significa que mataron a niños, adolecentes, adultos y ancianos. Mas eso no era suficiente para Celoso (T.C.C. Yahvé o Jehová).


       Lee los siguientes pasajes:


Números


31:15 y les dijo Moisés: ¿Por qué habéis dejado con vida a todas las mujeres?


31:17 Matad, pues, ahora a todos los varones de entre los niños; matad también a toda mujer que haya conocido varón carnalmente.


       Moisés se sorprendió cuando supo que sus soldados no habían masacrado a todas las mujeres y a los bebés, así que les ordenó que mataran a todas las criaturas y a sus madres. ¿No matarás?


       ¡Pero espera! Eso no es todo. Sigamos leyendo:


Deuteronomio


2:34 Tomamos entonces todas sus ciudades, y destruimos todas las ciudades, hombres, mujeres y niños; no dejamos ninguno.


Josué


6:21 Y destruyeron a filo de espada todo lo que en la ciudad había; hombres y mujeres, jóvenes y viejos, hasta los bueyes, las ovejas, y los asnos.


       Los pasajes donde los hijos de Israel matan hombres, mujeres y niños son interminables. No los citaré todos porque pienso que ya entendiste lo que quiero decir. Citaré sólo uno más porque es crucial para mi argumento:


1 Samuel


17:49 Y metiendo David su mano en la bolsa, tomó de allí una piedra, y la tiró con la honda, e hirió al filisteo en la frente; y la piedra quedó clavada en la frente, y cayó sobre su rostro en tierra.


17:50 Así venció David al filisteo con honda y piedra; e hirió al filisteo y lo mató, sin tener David espada en su mano.


17:51 Entonces corrió David y se puso sobre el filisteo; y tomando la espada de él y sacándola de su vaina, lo acabó de matar, y le cortó con ella la cabeza. Y cuando los filisteos vieron a su paladín muerto, huyeron.


¿No matarás? Sin embargo, David decapitó a Goliat. ¿Acaso fue castigado por romper el sexto mandamiento? No. Por el contrario, fue recompensado con la promesa de que sólo de sus descendientes se levantarían los reyes de Israel.


       Mi teoría acerca de este mandamiento es que no se escribió de la manera que aparece en la biblia ahora, porque no tiene sentido. No matarás. Y hay más matanzas en la biblia que en un rastro.


       Estoy seguro que los obispos de Nicea borraron algunas palabras para simular que los mandamientos estaban destinados a todos, no solamente a los hebreos.


       El sexto mandamiento probablemente decía:


No matarás a tu prójimo.


       Cuando la biblia dice prójimo, quiere decir un conciudadano hebreo. ¡Ahora el mandamiento tiene sentido! No matarás a tu prójimo, pero los hijos de Israel podían matar hombres, mujeres y niños de otras naciones, porque aquellos no estaban relacionados con ellos.


       Todas las masacres de la biblia tienen sentido ahora.  Celoso (T.C.C. Yahvé o Jehová) quería que sus hijos heredaran la tierra, y en el proceso, quería que acabaran con todos los seres humanos que él no había creado. Ellos y sus dioses eran sus rivales. Estaba celoso de esos dioses. Eran tan poderosos que sus obras hacían que sus hijos olvidaran todo lo que Celoso (T.C.C. Yahvé o Jehová) había hecho por ellos.


       Eso hace preguntarme ¿qué hacían esos dioses para que los israelitas olvidaran todas las maravillas que Celoso (T.C.C. Yahvé o Jehová) realizó en su camino a Canaán? La respuesta es… nada. No podían hacer nada extraordinario. De hecho, ningún dios podía, incluido Celoso_ T.C.C. Yahvé o Jehová. Como dije antes, si él hubiera hecho algo maravilloso, los israelitas jamás habrían dudado de su poder.


       Todos los mandamientos eran reglas para fomentar las buenas relaciones entre los hebreos.


Éxodo


20:14 No cometerás adulterio.


20:15 No hurtarás.


20:16 No hablarás contra tu prójimo falso testimonio.


20:17 No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo.


       Estos mandamientos eran para enseñar a los hebreos lo que tenían que hacer para vivir en armonía. No era algo nuevo. Todas las civilizaciones tenían reglas para sus sociedades. Los babilonios necesitaban normas, así que el rey Hamurabi decretó el Código de Hamurabi, el primer cuerpo de leyes en la historia de la humanidad.


       De hecho, todas las culturas ancestrales tenían sus propios reglamentos. Tenerlos era una necesidad natural. Cuando Moisés decidió escribir los mandamientos, estaba haciendo lo obvio, no lo extraordinario.


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