¿Resucitó Yeshua –T.C.C. Jesús– su cuerpo humano –carne y huesos– o su espíritu invisible? Esa ha sido la controversia desde el surgimiento del cristianismo. Los gnósticos y los testigos de Jehová están a favor de lo último. Para ellos, Yeshua –T.C.C. Jesús–  se despojó de su ser terrenal antes de ascender al cielo.

         

       La pregunta que tengo a cerca de esta aserción es: ¿Acaso los testigos de Jehová no creen que sus almas ascienden al cielo al tiempo de su muerte? ¿Significa eso que también ellos resucitan? Si todos los muertos resucitan en espíritu, no puedo considerar la resurrección de Yeshua –T.C.C. Jesús– un milagro. Eso ocurre, según los creyentes, cada vez que alguien muere.

         

       Para que la resurrección de Yeshua –T.C.C. Jesús– sea considerada un milagro, tuvo que levantarse de entre los muertos en carne y huesos. Ese sería el milagro esencial.

         

       La resurrección es el “milagroso evento” en el que se basa el cristianismo.  La pregunta es, ¿realmente Yeshua –T.C.C. Jesús– resucitó? Según los evangelios así fue:


Mateo


28:6 No está aquí, pues ha resucitado, como dijo. Venid, ved el lugar donde fue puesto el Señor.


28:7 E id pronto y decid a sus discípulos que ha resucitado de los muertos, y he aquí va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis. He aquí, os lo he dicho.


Marcos


16:6 Mas él les dijo: No os asustéis; buscáis a Jesús nazareno, el que fue crucificado; ha resucitado, no está aquí; mirad el lugar en donde le pusieron.


16:7 Pero id, decid a sus discípulos, y a Pedro, que él va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis, como os dijo.


Lucas


24:5 y como tuvieron temor, y bajaron el rostro a tierra, les dijeron: ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?


24:6 No está aquí, sino que ha resucitado. Acordaos de lo que os habló, cuando aún estaba en Galilea,


Juan


20:13 Y le dijeron: Mujer, ¿por qué lloras? Les dijo: Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto. 


20:14 Cuando había dicho esto, se volvió, y vio a Jesús que estaba allí; mas no sabía que era Jesús.


20:15 Jesús le dijo: Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas? Ella, pensando que era el hortelano, le dijo: Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo lo llevaré.


20:16 Jesús le dijo: ¡María! Volviéndose ella, le dijo: ¡Raboni! (que quiere decir, Maestro).


20:17 Jesús le dijo: No me toques, porque aún no he subido a mi Padre; mas ve a mis hermanos, y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios.

         

       Todos los evangelios dicen que Yeshua –T.C.C. Jesús– resucitó, y no en espíritu, sino en la carne. El problema, nuevamente, está en los detalles. Cada escriba dice su versión de forma diferente. ¿Acaso no están escribiendo acerca del mismo acontecimiento? ¿Acaso no están siendo inspirados por el mismo dios? ¿Por qué los detalles son diferentes? Su meta principal era hacer que Yeshua –T.C.C. Jesús– resucitara, así que pensaron que los detalles no importaban. Sólo estaban pensando en el resultado final. Pero los detalles son muy importantes para mí. Si no son los mismos, sólo puede significar una cosa, algunos de ellos están mintiendo; ¿o será que todos ellos?

         

       Estoy consciente de que los defensores de la biblia dicen que no hay manera de complacer a los librepensadores. Dicen que si los autores de los evangelios escriben cosas diferentes los criticamos, diciendo que si dios los inspiró, debieron haber escrito lo mismo, y si escriben lo mismo, los criticamos, diciendo que se copiaron. Pero están errados. Yo critico a los autores porque escribieron detalles completamente diferentes. Lo que significa que están mintiendo. Hay manera de decir lo mismo, aunque de otra manera.   

         

       Pero lee lo que escribieron los escribas:


Mateo


28:1 Pasado el día de reposo, al amanecer del primer día de la semana, vinieron María Magdalena y la otra María, a ver el sepulcro.


28:2 Y hubo un gran terremoto; porque un ángel del Señor, descendiendo del cielo y llegando, removió la piedra, y se sentó sobre ella.


28:3 Su aspecto era como un relámpago, y su vestido blanco como la nieve. 


28:4 Y de miedo de él los guardas temblaron y se quedaron como muertos.


28:5 Mas el ángel, respondiendo, dijo a las mujeres: No temáis vosotras; porque yo sé que buscáis a Jesús, el que fue crucificado.


28:6 No está aquí, pues ha resucitado, como dijo. Venid, ved el lugar donde fue puesto el Señor.


Marcos


16:1 Cuando pasó el día de reposo, María Magdalena, María la madre de Jacobo, y Salomé, compraron especias aromáticas para ir a ungirle.


16:2 Y muy de mañana, el primer día de la semana, vinieron al sepulcro, ya salido el sol.


16:3 Pero decían entre sí: ¿Quién nos removerá la piedra de la entrada del sepulcro


16:4 Pero cuando miraron, vieron removida la piedra, que era muy grande.


16:5 Y cuando entraron en el sepulcro, vieron a un joven sentado al lado derecho, cubierto de una larga ropa blanca; y se espantaron.


:6 Mas él les dijo: No os asustéis; buscáis a Jesús nazareno, el que fue crucificado; ha resucitado, no está aquí; mirad el lugar en donde le pusieron.

Lucas


24:1 El primer día de la semana, muy de mañana, vinieron al sepulcro, trayendo las especias aromáticas que habían preparado, y algunas otras mujeres con ellas.


24:2 Y hallaron removida la piedra del sepulcro


24:3 y entrando, no hallaron el cuerpo del Señor Jesús.


24:4 Aconteció que estando ellas perplejas por esto, he aquí se pararon junto a ellas dos varones con vestiduras resplandecientes;


24:5 y como tuvieron temor, y bajaron el rostro a tierra, les dijeron: ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? 


24:6 No está aquí, sino que ha resucitado. Acordaos de lo que os habló, cuando aún estaba en Galilea,


24:7 diciendo: Es necesario que el Hijo del Hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y que sea crucificado, y resucite al tercer día.


Juan


20:1 El primer día de la semana, María Magdalena fue de mañana, siendo aún oscuro, al sepulcro; y vio quitada la piedra del sepulcro.


20:2 Entonces corrió, y fue a Simón Pedro y al otro discípulo, aquel al que amaba Jesús, y les dijo: Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto.

 

20:3 Y salieron Pedro y el otro discípulo, y fueron al sepulcro.


20:4 Corrían los dos juntos; pero el otro discípulo corrió más aprisa que Pedro, y llegó primero al sepulcro.


20:5 Y bajándose a mirar, vio los lienzos puestos allí, pero no entró.

 

20:6 Luego llegó Simón Pedro tras él, y entró en el sepulcro, y vio los lienzos puestos allí,


20:7 y el sudario, que había estado sobre la cabeza de Jesús, no puesto con los lienzos, sino enrollado en un lugar aparte.

 

20:8 Entonces entró también el otro discípulo, que había venido primero al sepulcro; y vio, y creyó.


20:9 Porque aún no habían entendido la Escritura, que era necesario que él resucitase de los muertos.

 

20:10 Y volvieron los discípulos a los suyos


20:11 Pero María estaba fuera llorando junto al sepulcro; y mientras lloraba, se inclinó para mirar dentro del sepulcro;


20:12 y vio a dos ángeles con vestiduras blancas, que estaban sentados el uno a la cabecera, y el otro a los pies, donde el cuerpo de Jesús había sido puesto.


20:13 Y le dijeron: Mujer, ¿por qué lloras? Les dijo: Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto. 


20:14 Cuando había dicho esto, se volvió, y vio a Jesús que estaba allí; mas no sabía que era Jesús.


20:15 Jesús le dijo: Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas? Ella, pensando que era el hortelano, le dijo: Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo lo llevaré.


20:16 Jesús le dijo: ¡María! Volviéndose ella, le dijo: ¡Raboni! (que quiere decir, Maestro).


20:17 Jesús le dijo: No me toques, porque aún no he subido a mi Padre; mas ve a mis hermanos, y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios.


20:18 Fue entonces María Magdalena para dar a los discípulos las nuevas de que había visto al Señor, y que él le había dicho estas cosas.        

 

       Hagamos un organizador gráfico para que podamos ver mejor las discrepancias:


Mateo

Marcos

Lucas

Juan

Dos mujeres fueron a ver el sepulcro. Ambas llamadas María.

Tres mujeres fueron a ver el sepulcro. Dos Marías y una Salomé.

María Magdalena, Joana, María la mamá de Jacobo, pero también dice, “Y otras tantas con ellas.” Lo que significa que al menos había otras dos.

Una mujer fue a ver el sepulcro, María

Magdalena.

Para abrir la tumba, Mateo usó a uno de sus “ángeles”. Produjo un temblor para que rodara la piedra y se sentó en la roca.

Cuando las mujeres llegaron a la tumba, la piedra ya había rodado. Las saludó, no un ángel, sino un mancebo. Sin embargo, no estaba sentado en la piedra de la entrada, sino al lado derecho de la cueva.

La piedra ya había rodado cuando las mujeres llegaron a la tumba. Sin embargo, asegura que dos hombres estaban adentro, y no estaban sentados, sino parados.

La piedra ya había rodado cuando Magdalena llegó a la tumba. Sin embargo, no entró a la cueva, sino que regresó a decirles a Pedro y al discípulo que Yeshua amaba. Los tres vieron que el cuerpo de Yeshua no estaba. Después, Magdalena vio dos ángeles, uno sentado en donde había estado la cabeza de Yeshua y el otro, sentado en donde habían estado los pies.

Los guardias romanos aún estaban allí, muertos de miedo.

No los menciona.

No los menciona.

No los menciona.

No dice que Yeshua estaba en la cueva.

No dice que Yeshua estaba en la cueva.

No dice que Yeshua estaba en la cueva.

Juan asegura que Yeshua aún estaba en la cueva y habló con Magdalena.

         

       ¿Ves lo que quiero decir cuando digo mienten? El número de mujeres debería ser el mismo, lo que debería de cambiar es la manera de decirlo. Marcos escribió, “Tres mujeres,”; Mateo debió haber escrito, “Tres damas.”; Lucas debió haber escrito, “Tres señoras,” y Juan debió haber escrito, “Tres féminas.” Pero no cambian la manera de decirlo, cambian el número de mujeres, lo que significa que están mintiendo.

         

       Supuestamente el dios hebreo inspiró a Mateo y compañía para que escribieran los evangelios, ¿por qué todos difieren? ¿Se le olvidó a ese dios lo que le dijo a Marcos, y lo que le dijo a Mateo, y lo que le dijo a Lucas y lo que le dijo a Juan? Si los detalles del mismo suceso no son los mismos, algunos de ellos no están diciendo la verdad. Y no me digas que esas son pequeñeces, y que no son realmente importantes porque allí yace el principal problema. Tenían que resucitar a Yeshua –T.C.C.  Jesús– a como diera lugar. No les importaban los detalles.

         

       Pasemos al siguiente punto. Yeshua –T.C.C.  Jesús– resucitó en la carne, y se podía desintegrar a voluntad.

         

       Lee la siguiente cita:


Juan


20:19 Cuando llegó la noche de aquel mismo día, el primero de la semana, estando las puertas cerradas en el lugar donde los discípulos estaban reunidos por miedo de los judíos, vino Jesús, y puesto en medio, les dijo: Paz a vosotros.


       ¿Ves? Juan enfatiza que las puertas estaban cerradas para darle a Yeshua –T.C.C.  Jesús– poderes sobrenaturales. Ahora es un dios todopoderoso que aparece y se desvanece a voluntad. Ese poder de Yeshua –T.C.C.  Jesús– de desmaterializarse a voluntad me hace preguntar, ¿por qué, si tenía ese poder increíble, la piedra de la entrada de su tumba tuvo que ser rodada? Si podía atravesar paredes y puertas cerradas, ¿por qué no atravesó la piedra? De esa forma el cuento de la resurrección habría sido más creíble.  La remoción de la roca nos permitió a los escépticos creer que los discípulos robaron el cuerpo, y lo enterraron en algún otro lugar para fingir que Yeshua –T.C.C.  Jesús– había resucitado, o que no estaba muerto realmente. Cuando lo bajaron de la cruz no había pasado suficiente tiempo para que muriera. La crucifixión era temida porque los condenados podían durar varios días sufriendo. Al bajar de la cruz a Yeshua –T.C.C.  Jesús–  tan pronto, le impidió morir y las yerbas que se llevaron al interior de la cueva no eran para embalsamarlo, sino para curarle las heridas.

         

       La actitud de las mujeres involucradas en este cuento ofrece una pista sumamente importante.

         

       Todas las mujeres mencionadas por los cuatro “apóstoles” iban resueltas a la tumba a ver a su “maestro”. Mateo dice que eran dos; Marcos, que eran tres; Lucas, que eran cinco y Juan, que era una.

         

       Lee lo resuelta que eran estas mujeres:


Marcos


16:1 Cuando pasó el día de reposo, María Magdalena, María la madre de Jacobo, y Salomé, compraron especias aromáticas para ir a ungirle.


16:2 Y muy de mañana, el primer día de la semana, vinieron al sepulcro, ya salido el sol. 


16:3 Pero decían entre sí: ¿Quién nos removerá la piedra de la entrada del sepulcro?


       Las mujeres mencionadas por Marcos habían comprado hierbas aromáticas para ungirle. Aun sabiendo que no podrían quitar la piedra, continuaron su camino hacia la tumba. Ellas sabían que necesitaban de varios hombres fuertes para quitar la piedra de la entrada y ni aun así pidieron ayuda. Ellas no sabían que la piedra ya no estaría en su lugar. Esa determinación de las mujeres sólo se explica si “sabían” que la piedra ya no estaría allí.

Marcos no se preocupó de proveer ayuda a las mujeres porque iba a escribir que la piedra ya había rodado para cuando ellas llegaran.  Nunca se le ocurrió pensar que para que ese cuento fuera creíble,  ellas tenían que haber pedido ayuda antes, de lo contrario no podrían usar las hierbas que habían comprado.

Con esto se puede ver claramente la manipulación que Marcos hizo de esta historia.     

         

       Pero hay otro problema con este cuento. Según Juan,  Yeshua –T.C.C.  Jesús–  se contradice a sí mismo. Primero le dice a María Magdalena que no lo tocara porque no había ascendido a su padre todavía:


Juan


20:17 Jesús le dijo: No me toques, porque aún no he subido a mi Padre; mas ve a mis hermanos, y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios.


       Sin embargo, cuando está en la casa con las puertas cerradas, entre los once discípulos, hace exactamente lo contrario:


Juan


20:27 Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.

         

       Sé que los creyentes dirán que ya habían transcurrido ocho días, y que su cuerpo ya estaba purificado para ese entonces, haciendo referencia a lo mandado en deuteronomio, pero no es lo mismo. Yeshua –T.C.C.  Jesús–  dice, “No me toques, porque aún no he subido a mi Padre.” No creo que estaba yendo y viniendo. Si podía hacer eso, ¿por qué no siguió viniendo?

         

       Lee lo que Mateo escribió:


Mateo


28:9 he aquí, Jesús les salió al encuentro, diciendo: ¡Salve! Y ellas, acercándose, abrazaron sus pies, y le adoraron.

         

       ¿Ves? Según Mateo, las mujeres lo agarraron de los pies, y Yeshua –T.C.C.  Jesús–  no objetó. ¿Cómo puede un dios contradecirse?

         

       La realidad es que Yeshua –T.C.C.  Jesús–  no resucitó. Los escribas necesitaban que se levantara de entre los muertos para convertirlo en el cristo, porque la resurrección es la espina dorsal del cristianismo.

¿No te parece irónico? Vivo, Yeshua –T.C.C.  Jesús–  no pudo salvar a los hebreos ni a la “tierra prometida”, pero muerto, ¡fue capaz de salvar al mundo entero!


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