Mucho antes de que al hombre se le permitiera pensar libremente, unos cuantos temerarios comenzaron a cuestionar la veracidad de la biblia. Algunos, como Copérnico,  pagaron con su propia vida la audacia. Otros, como Galileo Galilei, perdieron su libertad y sus reputaciones.


       Gracias a esos individuos y a otros como ellos, podemos ahora discutir abiertamente esos temas que alguna vez fueron considerados tabú.


       Hoy en día, los que creen en dios y en las enseñanzas de la biblia piensan que nuestras vidas todavía deben ser regidas por los cánones ahí establecidos. Consideran que el contenido de su libro sagrado se dirige a todos los individuos de la faz de la tierra; no podrían estar más equivocados. Esas reglas no fueron escritas para ser seguidas por todos. Su intención era dirigir a la gente de Israel, los hebreos.


       En la antigüedad, cada cultura, mayor o menor, tenía su propia religión, sus propios dioses y sus propias creencias. En algún punto de su existencia, todas ellas se preguntaron de su origen, y cada una de ellas creó una historia diferente de sus inicios. La mitología griega nos cuenta como Zeus, dios de los dioses, le ordena a Prometeo crear al hombre para que poblara la tierra. Los romanos nos dicen como Rómulo y Remo fundaron su propia civilización. Los mayas escriben en el Popol Vuh, su libro sagrado, como su gente fue creada del maíz.


       De la misma manera, los hebreos decidieron crear una historia que explicara su existencia. Cuando crearon a Adán y a Eva en el paraíso, no estaban tratando de explicar el origen de la humanidad; estaban tratando de establecer el origen de su propia existencia. No fue hasta el tiempo de Constantino, el emperador romano, cuando la cristiandad fue declarada religión oficial del imperio que sus obispos hicieron a la gente creer que los cuentos de la biblia fueron creados para explicar el origen del hombre.


       Hasta estos días, esos preceptos son aceptados por todas las sociedades judeo-cristianas. No permiten que algunas minorías, como la comunidad gay, se casen, porque, según ellos, va en contra de las enseñanzas de la biblia. No permiten que las mujeres aborten debido a las mismas razones. Analicemos el libro más citado de la historia y veamos si realmente todos debemos adherirnos a sus cánones.


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