La más grande ironía en la historia del pueblo hebreo tiene que ser que, lo que  Celoso (T.C.C. Yahvé o Jehová)despreciaba más, funcionó mejor para los hijos de Israel. Su segundo rey, David, trajo prosperidad al pueblo. Tan grande fue su éxito, que dios mismo le hizo otra de sus promesas:


2 Samuel


7:12 Y cuando tus días sean cumplidos, y duermas con tus padres, yo levantaré después de ti a uno de tu linaje, el cual procederá de tus entrañas, y afirmaré su reino.


       Según su pacto, todos los reyes de Israel provendrían del linaje de David. Y no solamente eso, también le prometió:


2 Samuel


7:16 Y será afirmada tu casa y tu reino para siempre delante de tu rostro, y tu trono será estable eternamente.


       El reino de David, de acuerdo a Celoso (T.C.C. Yahvé o Jehová) sería eterno. Así de poderoso era David.


       David derrotó, no sólo a los enemigos tradicionales de los Israelitas. Fue más allá y sometió a Siria.


       Después de la muerte de David, salomón fue Coronado rey. Fue el más grande rey israelita. Bajo su reinado, el reino se expandió a lugares nunca soñados por los hebreos.

       

       Era muy rico, y sus súbditos también:


1 reyes


10:14 El peso del oro que Salomón tenía de renta cada año, era seiscientos sesenta y seis talentos de oro;


10:15 sin lo de los mercaderes, y lo de la contratación de especias, y lo de todos los reyes de Arabia, y de los principales de la tierra.


10:16 Hizo también el rey Salomón doscientos escudos grandes de oro batido; seiscientos siclos de oro gastó en cada escudo.


10:17 Asimismo hizo trescientos escudos de oro batido, en cada uno de los cuales gastó tres libras de oro; y el rey los puso en la casa del bosque del Líbano.


10:18 Hizo también el rey un gran trono de marfil, el cual cubrió de oro purísimo.


10:19 Seis gradas tenía el trono, y la parte alta era redonda por el respaldo; y a uno y otro lado tenía brazos cerca del asiento, junto a los cuales estaban colocados dos leones.


10:20 Estaban también doce leones puestos allí sobre las seis gradas, de un lado y de otro; en ningún otro reino se había hecho trono semejante.


10:21 Y todos los vasos de beber del rey Salomón eran de oro, y asimismo toda la vajilla de la casa del bosque del Líbano era de oro fino; nada de plata, porque en tiempo de Salomón no era apreciada.


10:22 Porque el rey tenía en el mar una flota de naves de Tarsis, con la flota de Hiram. Una vez cada tres años venía la flota de Tarsis, y traía oro, plata, marfil, monos y pavos reales.


10:23 Así excedía el rey Salomón a todos los reyes de la tierra en riquezas y en sabiduría.


10:24 Toda la tierra procuraba ver la cara de Salomón, para oír la sabiduría que Dios había puesto en su corazón.


10:25 Y todos le llevaban cada año sus presentes: alhajas de oro y de plata, vestidos, armas, especias aromáticas, caballos y mulos.


10:26 Y juntó Salomón carros y gente de a caballo; y tenía mil cuatrocientos carros, y doce mil jinetes, los cuales puso en las ciudades de los carros, y con el rey en Jerusalén.


       Los levitas nunca habían visto tal riqueza en su tierra. Esa tuvo que haber sido su mejor era. Los hebreos eran finalmente respetados, temidos y admirados.


       Se cree que el viejo testamento fue escrito durante los tiempos de Salomón. Los levitas, viendo que su rey era tan poderoso y rico, pensaron que su reino iba a durar por siempre. Por eso fue que hicieron que Celoso (T.C.C. Yahvé o Jehová) le prometiera a David que su reino nunca terminaría.


       Eso promesa fue la que me indicó que la biblia no fue escrita ni inspirada por un ser divino. Fue escrita por hombres astutos que buscaban, primero su bienestar, y luego el bienestar de su pueblo. Como hombres que eran, y no como un dios con poderes sobrenaturales, no tenían forma de saber que un día, una nación al este de Israel vendría y derrotaría a los israelitas tan contundentemente, que serían deportados a Babilonia. Y como en Egipto, serían esclavizados. Mucho menos se podían imaginar que un imperio, aún más poderoso surgiría al oeste, el imperio romano, y ocuparía la “tierra prometida” durante siglos.  Eran tan poderosos, que la promesa de dios a David de sólo levantar reyes de Israel de su descendencia, no se cumplió. Herodes el Grande no era hijo de David. De hecho, ni siquiera era hebreo.


       Los levitas hicieron que su dios prometiera algo que no podía cumplir; levantar reyes de Israel  exclusivamente del linaje de David, y establecer su reino para siempre.


       El dios todopoderoso y que todo lo ve no pudo decirle a los levitas que el cesar romano arrasaría el templo; les impondría un pesado tributo, y finalmente, exiliaría al pueblo hebreo, poniendo un alto a la inspiración de los levitas.


       Después de esta devastadora derrota, los levitas ya no podían seguir escribiendo las proezas de su dios. Si no podía derrotar carros de guerra de hierro, ¿cómo podría él derrotar a un ejército que no solamente tenía esa clase de carros, sino que también tenía escudos y espadas de materiales similares; un ejército con disciplina militar superior y mucho mejor entrenado en las artes de la guerra? Además, los romanos tenían el suministro de soldados más grande que el mundo había visto.


       La derrota de los hebreos a mano de los romanos, y el silencio de los levitas después de esa pérdida fueron los hechos que me hicieron notar que Celoso (T.C.C. Yahvé o Jehová) no estuvo detrás de las victorias previas de los hebreos. Me dijeron que el dios de los hebreos no era real, sino inventado. Si hubiera sido tan poderoso como los levitas lo pintaron en la biblia, los romanos nunca hubieran podido con él.


       Por el contrario, los romanos hicieron lo que ningún levita pudo haber imaginado: terminaron la alianza de David con su dios. Coronaron a un rey, Herodes, que no estaba relacionado a David.


       Ahora que los levitas no tenían el control de su historia, no podían hacer nada para reparar ese hacho. Si hubieran tenido la oportunidad, habrían encontrado la forma de hacer que Herodes se relacionara con el rey de la estrella. Pero los romanos no pararon allí. También terminaron con el reino de David, el que supuestamente iba a durar toda la eternidad.


       ¿Dónde estaba Celoso (T.C.C. Yahvé o Jehová)? ¿Por qué no golpeó a los romanos de la misma forma que hirió a los cananeos, heteos, filisteos, etc.? No lo hizo porque no podía. Los levitas no pudieron seguir escribiendo sus cuentos de hadas. Cuando los romanos exiliaron a todos los judíos, los levitas “perdieron” ese contacto personal con su dios. ¿No se te hace sospechoso? ¿No podía su dios encontrarlos dondequiera que estuvieran? No, no podía. Sus poderes se limitaban a la “tierra prometida”.


       Después del golpe final que los romanos le dieron, el dios de los levitas se quedó sin poderes. Tan débil se quedó que no le pudo cumplir sus últimas dos “promesas” a su pueblo.


       Si hubiera habido un dios tan amoroso como el que la gente tiene en sus cabezas, nunca habría permitido que los romanos hicieran lo que hicieron, no sólo a su pueblo, sino al mundo en general.


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