La lista de profecías que Lucas y Mateo tenían para hacer cumplir en Yeshua – T.C.C. Jesús– era larga. La más controversial de todas ellas ha sido la concepción virginal de Yeshua – T.C.C. Jesús. Esa fue una profecía escrita por Isaías. Citaré la versión original:


Isaías


7:14 Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel.


7:15 Comerá mantequilla y miel, hasta que sepa desechar lo malo y escoger lo bueno.


7:16 Porque antes que el niño sepa desechar lo malo y escoger lo bueno, la tierra de los dos reyes que tú temes será abandonada.

 

       Digo la “versión original” porque Mateo tuvo que hacer un cambio muy sutil para hacer que Yeshua – T.C.C. Jesús– la cumpliera. Aquí está la versión de Mateo de la misma profecía:

 

Mateo

      

1:23   He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, Y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros.

         

       Los traductores de la versión bíblica Reina Valera tratan de confundir al lector escribiendo, “Y llamarás su nombre Emanuel.” No se aclara si el ángel le está hablando a la supuesta virgen o a la gente. Para que no quede duda de la manipulación que hizo Mateo de la profecía para hacerla “cumplir”, te voy a citar lo que dice la versión católica de la biblia.


Mateo


1:23  He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, a quien llamarán Emmanuel, que significa Dios-con-nosotros.

         

       Aquí está claro que quien va a llamar Emanuel al mesías es la gente.

         

       Esto demuestra la mala intención de Mateo. Para tratar de hacer cumplir la profecía de Isaías, tuvo que modificarla. Lo que demuestra que las profecías no se cumplieron en Yeshua – T.C.C. Jesús, sino que las hicieron cumplir, que es totalmente diferente.


       En la versión de Isaías, la propia virgen le pondría a su hijo el nombre de Emanuel; en la versión de Mateo, es la gente quien lo va a llamar Emanuel. Así es. Para que la profecía se cumpliera en su totalidad, el mesías, además de nacer de una virgen, su madre tenía que ponerle el nombre de Emanuel. Mas José y María  le pusieron a su hijo Yeshua, un nombre hebreo común de la época, o Jesús, en griego, así que Mateo tuvo que cambiar el hecho de que era la virgen quien tenía que ponerle Emanuel, a “lo llamaras Emanuel o a quien llamarán Emmanuel.Al hacer eso, Mateo hizo cumplir esta profecía, ahora, aunque el mesías se llamaba Yeshua, “la gente” lo llamaba Emanuel.

         

       La parte de la profecía que decía que el mesías tenía que llamarse Emanuel, representaba el reto más grande para Mateo y Lucas. Ellos pudieron cambiar el pedigrí de Yeshua – T.C.C. Jesús, inventando una genealogía; hasta pudieron hacerlo nacer en Belén cuando había nacido en alguna otra parte,  pero lo que no podían cambiar era su nombre. No podían cambiárselo a Emanuel porque para ese entonces, todos sabían que su nombre era Yeshua, así que tuvieron que inventar otra historia más para explicar por qué su mesías se llamaba Yeshua y no Emanuel, como lo establecía la profecía.

         

       Tanto Mateo como Lucas tuvieron que recurrir a un viejo truco levita, los ángeles.


       Así es. Aunque todos los cristianos piensan que los ángeles realmente existen, en realidad nunca han existido. Son una creación de las culturas de la región que los levitas aprovecharon de buena manera.

Contrario a la creencia popular, los ángeles de la biblia no aparecían cuando los israelitas los necesitaban para que les ayudaran a resolver algún problema que en ese momento tenían; los levitas los hacían aparecer para resolver un problema que ELLOS tenían más tarde cuando estaban escribiendo esos mismos eventos que sus hermanos israelitas no pudieron resolver.

         

       Ilustraré este punto, citando un interesante pasaje bíblico:


2 Crónicas


32:1 Después de estas cosas y de esta fidelidad, vino Senaquerib rey de los asirios e invadió a Judá, y acampó contra las ciudades fortificadas, con la intención de conquistarlas.


32:2 Viendo, pues, Ezequías la venida de Senaquerib, y su intención de combatir a Jerusalén,


32:3 Tuvo consejo con sus príncipes y con sus hombres valientes, para cegar las fuentes de agua que estaban fuera de la ciudad; y ellos le apoyaron.


32:4 Entonces se reunió mucho pueblo, y cegaron todas las fuentes, y el arroyo que corría por a través del territorio, diciendo: ¿Por qué han de hallar los reyes de Asiria muchas aguas cuando vengan?


32:5 Después con ánimo resuelto edificó Ezequías todos los muros caídos, e hizo alzar las torres, y otro muro por fuera: fortificó además a Milo en la ciudad de David, e hizo también muchas espadas y escudos.


32:6 Y puso capitanes de guerra sobre el pueblo, y los hizo reunir en la plaza de la puerta de la ciudad, y habló al corazón de ellos, diciendo:


32:7 Esforzaos y animaos; no temáis, ni tengáis miedo del rey de Asiria, ni de toda la multitud que con él viene; porque más hay con nosotros que con él.


32:8 Con él es el brazo de carne, mas con nosotros está Jehová nuestro Dios para ayudarnos, y pelear nuestras batallas. Y el pueblo tuvo confianza en las palabras de Ezequías rey de Judá.

      

32:17 Además de esto escribió cartas en que blasfemaba contra Jehová el Dios de Israel, y hablaba contra él, diciendo: Como los dioses de las naciones de los países no pudieron librar su pueblo de mis manos, tampoco el Dios de Ezequías librará al suyo de mis manos.

 

32:18 Y clamaron a gran voz en judaico al pueblo de Jerusalén  que estaba sobre los muros, para espantarles y atemorizarles, a fin de poder tomar la ciudad.


32:19 Y hablaron contra el Dios de Jerusalén, como contra los dioses de los pueblos de la tierra, que son obra de manos de hombres.

32:20 Mas el rey Ezequías, y el profeta Isaías hijo de Amoz, oraron por esto, y clamaron al cielo.


32:21 Y Jehová envió un ángel, el cual destruyó a todo valiente y esforzado, y a los jefes y capitanes en el campamento del rey de Asiria. Este se volvió por tanto, avergonzado a su tierra; y entrando en el templo de su dios, allí lo mataron a espada sus propios hijos.


32:22 Así salvó Jehová a Ezequías y a los moradores de Jerusalén  de las manos de Senaquerib rey de Asiria, y de las manos de todos; y les dio reposo de todos lados.

 

       Como puedes ver, estas no son las palabras de Isaías; estas son las palabra de otro levita que escribe de estos eventos después de que habían ocurrido. Y aquí está el problema de ese anónimo levita: Ezequías era el mesías de ese tiempo. Él era el mesías del cual Miqueas había profetizado cuando escribió: Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad. Ezequías acababa de restablecer el reino de Celoso –T.C.C. Yahvé o Jehová– en Judá porque su padre, el rey que le antecedió, había abandonado al dios de los israelitas y había adorado a otros dioses. Así que, ese levita que escribía acerca del nuevo libertador no podía decir que Senaquerib lo había derrotado cuando su dios estaba de su lado. Tuvo que hacer aparecer un ángel para matar:


2 Reyes


19:35 Y aconteció que aquella misma noche salió el ángel de Jehová, y mató en el campamento de los asirios a ciento ochenta y cinco mil; y cuando se levantaron por la mañana, he aquí que todo era cuerpos de muertos.

  

       Según este escriba, ¡ese ángel mató 185, 000 soldados asirios en una sola noche! Si su dios hubiera tenido esa clase de súper soldados a su disposición, ¿por qué no envió a siete de ellos a matar a todo el ejército egipcio en lugar de mandar simples plagas y matar primogénitos? ¿Por qué no los envió a ellos, en lugar de los hijos de Israel a conquistar la “tierra prometida”?

         

       La verdad es que  Senaquerib se conformó con el alto tributo que Ezequías tuvo que pagarle y se retiró.  

         

       Aquí está la versión de Senaquerib del sitio a Judá escrita en el Prisma de Senaquerib que se localiza en el Museo de Chicago:


       "En cuanto a Ezequías, el judío, quien no se sometió a mi yugo: cuarenta y seis de sus fuertes ciudades fortificadas, así como los pequeños pueblos del área, que eran innumerables, arrasándolos con arietes y usando torres de sitio, y atacando a pie por minas, túneles y poleas, yo los sitié y los tomé. 200,150 personas, grandes y pequeños, hombres y mujeres, caballos, mulas, asnos, camellos, reses y ovejas innumerables, se los arrebaté y los conté entre el botín. Al mismísimo Ezequías, como a un pájaro enjaulado, lo encerré en Jerusalén, su ciudad real. Le lancé enormes piedras en contra de él, las que ellos nos lanzaban, se las regresaba para aumentar sus pesares. Sus ciudades, las cuales yo ya había saqueado, se las arrebaté de su dominio y se las entregué a Mitinti, rey de Ashdod; Paddi, rey de Ecrón y a Sili-Bel, rey de Gaza. Y así reduje su reino. Lo agregué al tributo antes mencionado y le exigí que entregara sus tierras e impuestos –regalos para mi majestad. En cuanto a Ezequías, el aterrador esplendor de mi majestuosidad lo superó, y los árabes y sus tropas mercenarias que él había traído para fortalecer Jerusalén, su ciudad real, desertaron. Además de los treinta talentos de oro, ochocientos talentos de plata, gemas, antimonio, joyas, cornalina, sofás de marfil, sillas de marfil, pieles de elefantes, ébano, cajas de boj, todo tipo de tesoros de valor, así como a sus hijas, su harem, sus músicos femeninos y masculinos, a quienes había traído ante mí en Nínive, mi ciudad real. A pagar tributo y a aceptar su servidumbre, despachó a sus mensajeros."   


Luckenbill, Daniel David. The Annals of Sennacherib. Oriental Institute Publications 2. Chicago: Univ. of Chicago, 1924.


       El escriba reconoce que Ezequías pagó el tributo:


2 Reyes


18:13 A los catorce años del rey Ezequías, subió Senaquerib rey de Asiria contra todas las ciudades fortificadas de Judá, y las tomó.

 

18:14 Entonces Ezequías rey de Judá envió a decir al rey de Asiria que estaba en Laquis: Yo he pecado; apártate de mí, y haré todo lo que me impongas. Y el rey de Asiria impuso a Ezequías rey de Judá trescientos talentos de plata, y treinta talentos de oro.


18:15 Dio, por tanto, Ezequías toda la plata que fue hallada en la casa de Jehová, y en los tesoros de la casa real.


18:16 Entonces Ezequías quitó el oro de las puertas del templo de Jehová y de los quiciales que el mismo rey Ezequías había cubierto de oro, y lo dio al rey de Asiria.


       ¿Cómo podía el escriba simplemente decir que su mesías y su “poderoso” dios acababan de ser derrotados por Senaquerib? Tenía que hacer algo para salvar la reputación de su dios, así que inventó al ángel para resolver su problema.

         

       Los ángeles eran el recurso que los escribas tenían para explicar lo inexplicable.

         

       Ese mismo subterfugio fue usado por Mateo y Lucas para explicar por qué su cristo se llamaba Yeshua y no Emanuel.

         

       Según Mateo, el ángel se le apareció a José:


Mateo


1:20 Y pensando él en esto, he aquí un ángel del Señor le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es.

 

1:21 Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombreJESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.


1:22 Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta, cuando dijo:


1:23   He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, Y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros.


       Para Mateo, era mejor hacer que el ángel se le apareciera a José porque la sociedad judía era patriarcal y eran los padres quienes elegían los nombres de sus hijos.

         

       Lucas, por otro lado, no pensó en eso. Él hizo que el ángel se le apareciera a María porque, según la profecía, la virgen era la que escogería el nombre del bebé. 


Lucas


1:30 Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios.


1:31 Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS.


       ¿A quién se le apareció el ángel? ¿A José, a María o a ambos? Todos los cristianos contestarían, “A ambos.” Pero el ángel no se le apareció a ninguno de ellos. Te diré cómo lo sé.

         

       Según la tradición hebrea, todo lo que dios tocaba, se volvía sagrado: el Monte Sinaí era sagrado, así como el Arca de la Alianza, el Tabernáculo y el altar del templo. De la misma manera, al momento en que el espíritu santo se posa en María, ella se vuelve sagrada. Y si José sabía que el espíritu santo la había preñado, nunca se hubiera atrevido a tener relaciones sexuales con ella. Si te preguntas cómo es que yo sé que hubo coito entre ellos, la respuesta es muy simple: ¡tuvieron más hijos después de Yeshua –T.C.C. Jesús!

         

       Es más, Mateo asegura que José tuvo relaciones sexuales con María:


Mateo


1:25 Pero no la conoció hasta que dio a luz a su hijo primogénito; y le puso por nombre JESÚS.


       Todos sabemos que “conocer” en la biblia significa tener relaciones sexuales. Mateo es muy claro al decir que no la conoció hasta que tuvo a Yeshua –T.C.C. Jesús. Lo que quiere decir que sí hubo copulación entre ellos. Si no hubieran tenido relaciones sexuales, Mateo hubiera escrito, “Y nunca la conoció.


       Mateo, por su falta de conocimiento de las tradiciones judías, no sabía las implicaciones que ser inseminada por dios traía consigo. Por eso dijo que después del nacimiento de Yeshua –T.C.C. Jesús– José y María consumaron su matrimonio.  Tampoco sabía que la iglesia católica iba a decidir que María sería “virgen” aún después del nacimiento de su primogénito.  


       Por otro lado, si María hubiera sabido que había sido preñada por su dios, nunca habría permitido que un mortal ordinario la tocara. Si continuaron teniendo hijos, fue porque ninguno de ellos sabía que su hijo mayor se “convertiría” en el cristo, y que María tenía que mantenerse virgen por siempre.

Los estudiosos de la biblia han descubierto que Isaías no escribió que el cristo debía nacer de una virgen, sino que de una joven mujer. La traducción de la palabra almah en la profecía de Isaías del hebreo al griego fue cambiada. En lugar de traducir joven mujer el cual es el significado en hebreo, tradujeron virgen. Los estudiosos de la biblia insinúan que pudo ser un error no intencional.


       Yo no pienso que fue un inocente error. Como los levitas que escribieron el antiguo testamento, que no se conformaban con las victorias de sus hermanos, y le añadían fantasiosas hazañas, atribuidas a sus dios, como la demolición de las murallas de Jericó con el sonido de las trompetas, o la lluvia de enormes rocas para aplastar a sus enemigos; los traductores griegos que traducían las tradiciones hebreas decidieron mejorar la participación de su dios en la concepción del presunto cristo. Una joven mujer que daba a luz a un bebé no era suficientemente bueno, así que decidieron insertar una añeja costumbre de los dioses griegos de interferir en los asuntos de los humanos. Para hacer la profecía más llamativa, el dios hebreo, Celoso ?T.C.C. Yahvé o Jehová? tenía que hacer lo que Zeus solía hacer, preñar mujeres humanas. Así que los traductores hicieron que el dios de los hebreos tuviera que “fertilizar” a María, siendo virgen. De tal manera, la concepción sería realmente “milagrosa”. Pero como siempre, no pensaron en las consecuencias que cambiar la palabra traía consigo.


       Al traducir la palabra almah como virgen, hicieron que la profecía fuera muy difícil de cumplir. Cuando almah significaba joven mujer, la profecía era fácil de llevarse a cabo porque sólo se requería que cualquier descendiente masculino del rey David impregnara a una joven mujer para que diera a luz al cristo. Pero ahora que almah significaba virgen, y que la joven tenía que permanecer inmaculada por el resto de su vida, todos los descendientes masculinos del segundo rey de los judíos estaban descartados para engendrar al cristo. Al momento que cualquiera de ellos fertilizara a una joven mujer, la joven perdería su virginidad, lo que la descalificaría para ser la madre del mesías.

 

       Ahora, para que la profecía se cumpliese, se requería una descendiente femenina del rey David. Ya que la virgen iba a ser preñada por Celoso ?T.C.C. Yahvé o Jehová, la sangre de David no estaría fluyendo por las venas del niño, debido a que Celoso ?T.C.C. Yahvé o Jehová? no era familiar de David. Ni siquiera sabemos si tiene sangre. Así que, la única manera de que la sangre de David fluyera a través de las venas del mesías, era que la virgen, en este caso María, fuera la descendiente directa de David. Ni Lucas ni Mateo se percataron de esta necesidad, por eso no incluyeron una genealogía de María.

         

       Estoy consciente que los apologistas dicen que los hermanos de Yeshua –T.C.C. Jesús– eran realmente sus medios hermanos. Según esos eruditos, solamente eran hijos de José de un matrimonio previo. Hasta representan a José como un anciano con barba blanca para enfatizar esta hipótesis. Pero no es verdad.

         

       De acuerdo a la ley de Moisés, el primogénito de un hombre debía ser presentado a su señor.


Éxodo


13:2 Conságrame todo primogénito. Cualquiera que abre matriz entre los hijos de Israel, así de los hombres como de los animales, mío es.


Números


18:15 Todo lo que abre matriz, de toda carne que ofrecerán a Jehová, así de hombres como de animales, será tuyo; pero harás que se redima el primogénito del hombre; también harás redimir el primogénito de animal inmundo.

 

       ¿A quién presentó José ante su señor en el templo? Presentó a Yeshua –T.C.C. Jesús, lo que quiere decir que él era su primogénito.


Lucas


2:22 Y cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, conforme a la ley de Moisés, le trajeron a Jerusalén para presentarle al Señor


2:23 (como está escrito en la ley del Señor: Todo varón que abriere la matriz será llamado santo al Señor),


       Esto corrobora que los hermanos de Yeshua –T.C.C. Jesús– no eran de un matrimonio previo de José, sino de su matrimonio con María.

         

       Si los hijos mencionados en los evangelios fueran de un matrimonio anterior de José, él hubiera llevado al mayor de sus hijos al templo para ser presentado ante el señor, y NUNCA habría llevado a Yeshua –T.C.C. Jesús– porque un hebreo tenía que presentar sólo a su primogénito. No importaba cuántas esposas un hebreo tuviera; el primer hijo procreado con la segunda esposa podría haber sido el primer hijo de ella, pero NUNCA se le podría considerar el primer hijo de él. Así que, el hecho de que Yeshua –T.C.C. Jesús– haya sido presentado ante su señor por José, significa que él fue su primogénito, con lo que se descarta que cualquiera de sus hermanos haya sido mayor que él.  


       Otros apologistas arguyen que los hermanos de Yeshua –T.C.C. Jesús– eran, de hecho, adoptados. Podría entender que una persona pobre pudiera adoptar a un niño para que acompañara a su hijo/a, pero ¿ocho? Simplemente no tiene sentido. Sé que habrá aquellos que digan que José, siendo de la Casa Real de David, no podía ser pobre, pero sí lo era (recordemos, además, que la genealogía que lo ata a David es falsa). No diré que era pobre porque era carpintero ya que los carpinteros pueden ser ricos. En lugar de eso, permitiré que sea Lucas el que te recuerde lo que ofreció José como holocausto al momento en que presentó a Yeshua –T.C.C. Jesús– en el templo:


Lucas


2:24 y para ofrecer conforme a lo que se dice en la ley del Señor: Un par de tórtolas, o dos palominos.

         

       Tal vez estés diciendo, “Eso no prueba nada. José simplemente estaba siguiendo la ley de dios.” Pero ese no era su mandato original. Sus órdenes eran que se sacrificara un cordero de un año y un palomino o una tórtola.  

         

       Aquí está el pasaje:


Levítico


12:6 Cuando los días de su purificación fueren cumplidos, por hijo o por hija, traerá un cordero de un año para holocausto, y un palomino o una tórtola para expiación, a la puerta del tabernáculo de reunión, al sacerdote;    


       Un hebreo podía ofrecer dos tórtolas o dos palominos solamente si se encontraba en la siguiente circunstancia:

 

Levítico


12:8 Y si no tiene lo suficiente para un cordero, tomará entonces dos tórtolas o dos palominos, uno para holocausto y otro para expiación; y el sacerdote hará expiación por ella, y será limpia.

        

       José y María ofrecieron las dos tórtolas porque no podían costear un cordero, lo que significa que eran pobres, porque no se hubieran atrevido a tratar de engañar a su señor.

         

       Su pobreza hace que la teoría de la adopción sea improbable.

         

       También sé que la iglesia católica no acepta el hecho de que María haya tenido más hijos después de Yeshua –T.C.C. Jesús. Prefieren simular que María se conservó virgen.

         

       Fueron al extremo de agregar la palabra primos antes de la palabra hermanos, para fingir que la versión original decía primos hermanos. La versión titulada biblia guadalupana que conmemora la visita del papa Juan Pablo II a México es la que tiene ese cambio. Pero al hacer eso, están infringiendo un mandato de su propia biblia.

         

       Lee lo que está escrito en:


Apocalipsis


22:18 Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro.

 

       Claro está que a ellos nunca les ha interesado observar sus propias prohibiciones, ellos perfectamente saben que no pasa nada. Escribieron esas amenazas para engañar a los inocentes.

         

       Lee lo que Lucas tiene que decir al respecto de los hijos de María:


Lucas


2:7 Y dio a luz (María) a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.     

         

       Mateo hace lo propio:


Mateo


1:25 Pero no la conoció hasta que dio a luz a su hijo primogénito; y le puso por nombre JESÚS.


       Si había un primogénito (primer hijo), tenía que haber un segundo, un tercero, etc. Cuando los “apóstoles” se refieren al hijo único de su dios, escriben:


Juan


3:16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

         

       Si María hubiera tenido un solo hijo, Lucas y Mateo habrían escrito, “Y dio a luz a su hijo unigénito.’ Sin embargo escribieron primogénito, lo que quiere decir que tuvo más, tal vez ocho más. 


¿Por qué ocho? Quizás te estés preguntando. Leamos los versículos donde se mencionan los hermanos de Yeshua –T.C.C. Jesús:


Mateo


13:55 ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos, Jacobo, José, Simón y Judas?


13:56 ¿No están todas sus hermanas con nosotros? ¿De dónde, pues, tiene éste todas estas cosas?


       Yeshua –T.C.C. Jesús– tuvo cuatro hermanos: Jacobo, José, Simón y Judas, y después Mateo escribe, “¿No están todas sus hermanas con nosotros? ¿Una hermana? Imposible. ¿Dos? No muy probable. ¿Tres? Tal vez, pero “todas sus hermanas” me suenan como a cuatro o más.


       Si José y María tuvieron tantos hijos, fue porque ninguno de ellos sabía que “ella había concebido siendo virgen” y tampoco sabían que ella había sido “elegida” para ser “la esposa de dios” y “permanecer por siempre virgen”.


       Es más, si un ángel les hubiera dicho a ambos, o a cualquiera de ellos que Yeshua –T.C.C. Jesús– iba a ser el cristo, hubieran creído en las palabras de su hijo. Y le hubieran dicho al resto de sus vástagos, “No importa cuán extrañas puedan sonar las palabras de su hermano mayor, créanle, porque él es el señor en persona.” Pero ni María ni los hermanos de Yeshua –T.C.C. Jesús– creían en él. Te diré como lo sé:


Mateo


12:47 Y le dijo uno: He aquí tu madre y tus hermanos están afuera, y te quieren hablar.


12:48 Respondiendo él al que le decía esto, dijo: ¿Quién es mi madre, y quiénes son mis hermanos?


12:49 Y extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: He aquí mi madre y mis hermanos.


12:50 Porque todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que los cielos, ése es mi hermano, y hermana, y madre.


Marcos


3:31 Vienen después sus hermanos y su madre, y quedándose afuera, enviaron a llamarle.


3:32 Y la gente que estaba sentada alrededor de él le dijo: Tu madre y tus hermanos están afuera, y te buscan.


3:33 El les respondió diciendo: ¿Quién es mi madre y mis hermanos?

3:34 Y mirando a los que estaban sentados alrededor de él, dijo: He aquí mi madre y mis hermanos.


3:35 Porque todo aquel que hace la voluntad de Dios, ése es mi hermano, y mi hermana, y mi madre.

 

Lucas


8:19 Entonces su madre y sus hermanos vinieron a él; pero no podían llegar hasta él por causa de la multitud.


8:20 Y se le avisó, diciendo: Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte.


8:21 El entonces respondiendo, les dijo: Mi madre y mis hermanos son los que oyen la palabra de Dios, y la hacen.

 

       Las tres versiones están diciendo que María y sus hijos no hacían la voluntad de dios, (si Yeshua –T.C.C. Jesús– era dios, no hacían la voluntad de Yeshua –T.C.C. Jesús). Pero Lucas, como siempre, va un poco más lejos. Dice que María y sus hijos ni oían la palabra de dios, ni la hacían.

         

       Si un ángel se le hubiera aparecido a María, ella habría escuchado cada palabra que Yeshua –T.C.C. Jesús– pronunciaba, y hubiera hecho todo lo que él decía.

         

       ¡Pero espera! Hay más. María nunca les dijo a sus hijos que creyeran en Yeshua –T.C.C. Jesús. Hasta se burlaban de él debido a sus ideas. Lee lo que Juan tiene que decir a este respecto:


Juan


7:3 y le dijeron sus hermanos: Sal de aquí, y vete a Judea, para que también tus discípulos vean las obras que haces.


7:4 Porque ninguno que procura darse a conocer hace algo en secreto. Si estas cosas haces, manifiéstate al mundo.


7:5 Porque ni aun sus hermanos creían en él.


7:6 Entonces Jesús les dijo: Mi tiempo aún no ha llegado, mas vuestro tiempo siempre está presto.


       Si tú hubieras sido María, y te hubiera dicho el arcángel Gabriel que tu primogénito iba a ser el cristo, ¿no le hubieras dicho al resto de tus hijos que creyeran en él? Si yo hubiera sido María, habría ido un paso más allá: les habría dicho que le ayudaran de cualquier manera posible para que lograra su misión, y hubiera predicado para ayudarle a convencer al resto de los judíos de que él era el mesías. Pero María no hizo nada para ayudar a su hijo. ¿Por qué no les dijo ni siquiera a sus propios hijos? Gabriel no le dijo que lo mantuviera en secreto. No les dijo porque no sabía.

         

       Nunca antes los “ángeles” habían estado tan ocupados. Uno se le apareció a José tres veces. ¿O fueron tres ángeles diferentes? Otro ángel se le apareció a Zacarías, otro se le apareció a los pastores, y un arcángel se le apareció a María. ¿Todos esos ángeles aparecieron porque Yeshua –T.C.C. Jesús– era muy importante para su dios, o porque Mateo y Lucas tenían demasiadas cosas que no podían explicar, e hicieron “aparecer” esos ángeles para resolver sus problemas? Me inclino por lo segundo. Si el dios israelita hubiera tenido a esos ángeles a su disposición, los romanos nunca hubieran podido destruir “la tierra prometida”.

         

       Estos eran los problemas que sólo los “ángeles” podían resolver:


Problema 1 (Mateo)


       La mamá del verdadero mesías debió haberle puesto el nombre de Emanuel. El Mesías de mateo se  llamaba Yeshua. La única forma de explicar eso, era hacer que dios diera una contra orden referente al nombre del mesías. Al hacer que el supuesto ángel apareciera, y hacer que le dijera a José que le pusiera al niño Yeshua se resolvía ese problema.

         

       Resolvió el problema para Mateo, pero creó un conflicto para su dios. Si le había dicho a Isaías que el mesías iba a llamarse Emanuel, y después cambia de parecer, ¿significa eso que dios comete errores? ¿Qué acaso dios no es infalible? ¿Por qué falló esta vez?


Problema 2 (Mateo)


       ¿Cómo sabría José que Herodes había enviado a sus soldados a matar a su hijo? El telégrafo y el teléfono no habían sido inventados todavía. Bueno, tal vez esos dos servicios no habían sido creados, pero los ángeles sí. Así que Mateo hizo buen uso de ellos. Envió uno a avisarle a José, y Mateo se convirtió en ¡el salvador del mesías! ¿Lo hace eso mesías de mesías?


Problema 3 (Mateo)


       Una vez que José y su familia estaban en Egipto, no había manera de enterarse de que Herodes había muerto, así que Mateo hizo aparecer al ángel para que le dijera a José que ya era hora de regresar a Israel. De lo contrario, la “sagrada familia” se hubiera quedado en Egipto para siempre, y el mesías de Mateo no se hubiera convertido en el mesías de todos.


Problema 1 (Lucas)


       Lucas tenía que preparar el escenario para Juan el Bautista, así que necesitaba que un “ángel” anunciara su nacimiento.


Problema 2 (Lucas)


       Básicamente, Lucas tenía el mismo problema que Mateo tenía concerniente al nombre del mesías. Pero para él, un ángel “regular” no era suficiente para hacer tan importante anuncio. Lucas decidió contratar un arcángel para el trabajo, Gabriel, el más famoso de todos. Él no tenía que cambiar la profecía “la gente lo llamará Emanuel” porque iba a hacer que dios le dijera a la virgen, a través de Gabriel, que le pusiera Yeshua.


Problema 3 (Lucas)

         

       ¿Cómo hubiera sabido la gente del nacimiento del mesías si no por el ángel? Antes de este evento, los ángeles solamente se le aparecían a aquellos que estaban destinados a tener un rol crucial en el destino de Israel, como el anuncio de Sansón a sus padres, pero de pronto, los ángeles se le aparecen a simples pastores, sólo para ir a ver a un bebé. Ya sé que, según Lucas,  no era un bebé ordinario, pero aún así, no tenían ninguna otra tarea importante.

         

       Los levitas inventaron a los ángeles para resolver este tipo de problemas que aparecían de vez en vez, cuando estaban escribiendo pasajes que no los favorecían a ellos ni a su dios. Y Mateo y Lucas los explotaron muy bien.

         

       María perdió su virginidad cuando concibió a su primer hijo, y continuó teniendo bebés porque no sabía que iba a ser elegida para dar a luz al “hijo de dios”. Su papel en los evangelios hubiera sido mucho más determinante si lo hubiera sabido.


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